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Santa Clara: el descanso eterno del Comandante Ramiro

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Hoy encontró el descanso eterno, como todo buen guerrero, junto a sus hermanos de armas y de fe.

Desde este jueves 25 de junio, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez reposa junto a sus compañeros de lucha, cerca de su jefe y amigo, en el Mausoleo de los combatientes del frente Las Villas, del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara de Santa Clara, donde pidió encontraran refugio definitivo sus guerrilleros huesos.

En ceremonia de honores militares e inhumación, presidida por el primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, los miembros del buró político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido Artemisa y el Comandante del Ejército Rebelde, José Ramón Machado Ventura, así como miembros del secretariado del CCPCC, dirigentes del gobierno y del Estado, junto a las autoridades políticas y gubernamentales de Villa Clara; los restos mortales del Comandante Valdés Menéndez se unen a su tropa de la Columna 8 Ciro Redondo, en la ciudad desde donde alzaron definitivamente la bandera gloriosa del triunfo de enero.

Al toque de silencio de la Unidad de ceremonias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, el respeto de un pueblo que

lo declaró hijo ilustre en 2019, que no olvidará su presencia en los momentos más sagrados de la historia de esta tierra, de sus obras más importantes, de sus batallas más difdifíciles.

Desde la solemnidad que se reserva para los héroes, el armón con la urna cineraria con las cenizas del joven de Artemisa, del Moncada, del Granma y de la Sierra recorrieron la avenida principal del Complejo Escultórico hasta ser depositados en el nicho número uno de la fila de la vanguardia, a la derecha de la llama eterna, en este altar sagrado de la PaPatria.Con la melodía Adagio llegó el último adiós a un hombre que se convirtió en líder desde la modestia y el ejemplo, a un guerrillero que dedicó más de siete décadas de sus 94 abriles a construir y a soñar, a fundar y a amar.

Fotos: Ramón Barreras

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«Es lo más grande que me ha pasado en la vida. Conocerlo a él, como persona, como ser humano. Porque es un hombre que ha sido sencillo, fiel a la Revolución. Decía, como Martí, que la mejor manera de decir es hacer. Es un hombre al que no le gustaba la fama. Por eso creo que él no puede morir en esencia. Físicamente se va, pero siempre estará en el corazón de los cubanos». Ahora, los restos del Comandante descansarán para siempre en Villa Clara, al lado del Che, su compañero de lucha, su hermano. Y María Antonia, como muchos villaclareños, lo siente como un honor. «Eso sería un orgullo, un honor que no me va a caber el pecho. Ese reencuentro con el héroe, con el hombre intachable. Porque aunque los enemigos hayan querido desaparecerlo, él no va a desaparecer. Físicamente sí, pero sus ideas estarán siempre con el pueblo. Para Villa Clara, para Santa Clara, es un honor que sus restos descansen aquí, en esta ciudad que él quiso y ayudó a liberar. Junto al Che, su hermano de lucha, de ideas, de sangre». Nunca volvió a verlo. Solo tuvo aquellos días en la embajada. Pero le bastaron para guardar para siempre la imagen de un Comandante que también sabía sostener la vida entre sus brazos. «Nunca más tuve la oportunidad. Pero son oportunidades únicas». Ramiro Valdés fue, sin dudas, un hombre que supo decir haciendo. Y su esencia, la de aquel guerrillero que también era abuelo y amigo de los niños, no se borra con el tiempo. Queda en la memoria de una mujer que guarda tres fotografías como un recuerdo imborrable.

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