Fidel en Encrucijada
Este 13 de agosto se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Fidel Castro Ruz (1926-2016), líder histórico de la Revolución cubana y figura central de la política nacional durante más de medio siglo. Su legado, marcado por profundas transformaciones sociales, continúa generando debates y análisis dentro y fuera de la isla
El líder histórico de la Revolución cubana, visitó en varias ocasiones el municipio de Encrucijada, localidad situada en la provincia de Villa Clara, la que es reconocida como cuna de figuras relevantes de la historia cubana, entre ellas Jesús Menéndez Larrondo, líder de la clase obrera, así como los hermanos Haydée y Abel Santamaría Cuadrado. Abel, por su parte, se desempeñó como Segundo jefe del Movimiento de los «Jóvenes del Centenario del Apóstol», vinculado este, a los preparativos del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Cespedes, en Santiago de Cuba.
La primera vez que Fidel visitó Encrucijada fue durante los preparativos del asalto a Los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, llegaría para reunirse con Abel y Haydee en el antiguo central Constancia.
Modesto Bugarín Medina, amigo de la familia nos relató: «Ir a casa de los Santamaría era muy peligroso, ya se conocía que Abel y Haydée, en La Habana, estaban mezclados en asuntos políticos contrarios al gobierno.Fidel llegó al batey, saludó a la gente, a todos los que estábamos en la casa, pero no se habló nada de que iban a asaltar al Moncada, porque aquello era muy naciente, muy reciente y no se sabía nada».
Otro de los que tuvo la oportunidad de conocer a Fidel en aquella visita fue otro de los jóvenes habitantes del batey, Carol Amador, quien nos contó que un día Abel lo mandó a buscar con Domingo Riverón a la casa de los Santamaría Cuadrado (mientras Abel vivió en el batey, Domingo, Carol y él eran inseparables) y allí estaba Fidel; conversaron de muchísimas cosas pero nada de política; hablaron de asuntos comunes y de las necesidades de la gente. Le presentaron a Fidel como un joven abogado de La Habana.
Años después, Carol se enteraría de que Fidel había dado la tarea a Abel de seleccionar a un grupo de jóvenes que no estuvieran comprometidos con partidos políticos de la burguesía y que fueran honestos, para asegurar la limpieza del proceso que vendría después y que Abel quiso que conociera a sus dos amigos personalmente
Segunda visita
En el año 1962, por primera vez un país tan pequeño formaba parte de un acontecimiento definitorio para la historia del mundo, y Fidel arribó al Central Nazabal a inspeccionar las costas durante la crisis de los misiles.
Cristobal Américo Colón, vecino de la comunidad, nos narra: “Fidel vino acá, y había un pueblo de gente para recibirlo, casi no se podía caminar. Se bajó del carro y avanzó hacia el cuartel de la milicia. Había un miliciano que estaba de guardia que tenía la orden de no dejar pasar a nadie para dentro del cuartel y cuando el Comandante fue a pasar, el le presentó armas y entonces Fidel le puso la mano en el hombro y le dijo que estaba cumpliendo con su deber”.
El miliciano se llamaba Pedro Lamadrid Cabrera y nos relató: “Yo estaba de guardia en el cuartel y entonces veo la multitud que se me viene encima y vi también a Fidel que venía en medio de la fila y entonces cuando él llega me pone la mano en el hombro y me dijo: Comandante”.
Otro de los habitantes del batey de Nazábal, testigo del suceso, fue José Orozco, quien nos cuenta que del cuartel de Milicias Fidel salió y anduvo recorriendo el batey, interesado por la vida de los habitantes. “Recuerdo que dijo estas palabras, al ver la cantidad de personas que estaban detrás de él: ¿Y aquí no se trabaja hoy? De ahí se montaron en los carros y salieros para la playa”.
Según Guillermo Roque, que era un joven miliciano y quien junto a su Batallón se encontraba cuidando las cosas de Nazabal, Fidel llegó a pidió a seis compañeros, con tres ametralladoras alemanas MG y tres lanzacohetes RPG-2. Ordenó montarse a dos milicianos en cada lancha pequeña y nos dijo: “tráiganme a algunos de esos para que hablen y para que me digan, después dijo una frase irrepetible, porque estaba hablando un poco duro”
Tercera visita
Entre 1972 y 1976 Fidel efectuó una serie de visitas a diferentes Industrias del país, entre ellas el Central Perucho Figueredo y la fábrica de Levadura Forrajera Torula, aun en fase constructiva, ambas en la localidad de «Perucho Figueredo».
Giraldo Álvarez, vecino de la comunidad, describe el momento: “El entró al ingenio por la estera, conversó con la gente y después dio una vuelta por todo el central”.
De su visita nos da continuidad Guillermo Roque: “Fidel visitó la zafra en el central y cuando se iba a visitar la fábrica de Torula, ahí junto a la línea, se encontró con la maestra de la escuela “Juan Manuel Márquez”, que no era la escuela bonita que es hoy. Ahí ella le dijo que la escuela estaba muy mala y él le prometió hacerla nueva”.
Willian Crespo, fue uno de los trabajadores que recibió a Fidel en la industria de alimento animal, después del trayecto desde el central hasta la fábrica de levadura forrajera, la que estaba construyéndose. Había llovido la noche antes pero Fidel se fue a pie por el terraplén. Ya ahí en la fábrica, hubo que explicarle todo el proceso y para cuando estaba terminada la obra, de tecnología francesa. Después estuvo conversando con varios compañeros en las áreas de construcción y se veía que se había metido por los charcos y huecos, porque tenía las botas llenas de fango.
Cuarta visita
En el verano de 1988, durante la construcción del Molino de Piedras el Purio, por aquel entonces la mayor industria de su tipo en América Latina, Fidel arribó a la Instalación, allí los trabajadores y el pueblo disfrutaron la presencia del máximo líder de la Revolución cubana.
Blasina Bartuste Claro, actual directora del molino de Piedras “El Purio”, agrega”: Fidel tuvo un encuentro directo con los trabajadores, en el área donde estaba fundido el muro que sostendría las futuras tolvas de arena, el les pidió que a partir del tiempo que hacía que las estructuras del molino se encontraban almacenadas en el Purio, la obra se acometiera con mayor agilidad. Existió el compromiso de la provincia en aquel momento, de terminar el trabajo».
José Cerdeira, Director entonces de la Empresa de Canteras de Villa Clara, rememora el suceso: “Estabamos esperándolo y entonces llegó, se bajó del carro y vino directamente hacia mí. ¿Usted es Cerdeira?, me preguntó, y yo le dije que sí, entonces me dijo: “¿Usted es el que me va a explicar cómo funciona el amasijo de hierros este que estamos montando?”, y yo le dije: “Bueno, yo puedo explicarle”; y le propuse: “Vamos a coger el flujo de producción y a través de él le iré diciendo”.
“Entonces comencé por el acopio y el me hacía preguntas y preguntas. Estuvo más de una hora haciéndome preguntas, mientras realizábamos el recorrido completo del flujo de producción”.
La despedida que no ocurrió
En el batey de Perucho Figueredo se comentaba que Fidel, a la salida del Molino de Piedras pasaría por allí, a saludar a la gente.
Uno de los que estaba con la expectativa, era Cándido Leiva, Jefe entonces de una compañía de Milicias de Tropas Territoriales, y quien evoca: «Nosotros pensábamos que había que hacer convocatorias y movilizaciones por la llegada de Fidel, pero no fue necesario. No sé qué tiene la figura de nuestro Comandante, que entre persona y persona se fueron comunicando, y este batey se nubló de gente».
A propósito de este 13 de agosto, el pueblo de Encrucijada —que lo recibió en cuatro ocasiones— no pasa por alto la fecha. Aún en medio de las difíciles condiciones económicas que atraviesa el municipio, sus habitantes encuentran un instante para recordar al líder histórico de la Revolución y su vínculo con esta tierra.
Será una jornada donde, desde diversas expresiones, la comunidad encrucijadense celebrará el aniversario con el respeto y la memoria que el acontecimiento merece.



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