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Conozca a Guayi, la mascota de los Panamericanos de la Juventud Sorda

26 Panamericano Guayaquil Mascota

Tomado de JIT/

Presentada oficialmente el pasado mes de julio por el comité organizador, Guayi es la mascota que acompañará a los protagonistas de los VI Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda que inician el venidero día 21 en Guayaquil, Ecuador.

El nombre de esta simpática tortuga de color verde brillante es un guiño directo al. de la ciudad anfitriona, y entre sus propósitos está encarnar los valores que los organizadores han querido destacar para esta edición: perseverancia, fortaleza, sabiduría y resiliencia.

«Guayi será la imagen que nos acompañará durante este histórico evento, llevando un mensaje de amistad, respeto, igualdad y orgullo para toda la comunidad sorda», señaló el anuncio de presentación.

Tratándose de una lid a disputarse en territorio ecuatoriano, la elección de una tortuga no es casual.

Aunque los diseñadores no han especificado la especie que inspiró a Guayi, resulta inevitable pensar en las emblemáticas tortugas galápagos, el reptil más famoso de ese país y símbolo del archipiélago que lleva su nombre.

Estos gigantes, que pueden llegar a pesar más de 200 kilogramos y pueden superar el metro de largo, constituyen una de las especies más longevas del planeta, pues logran vivir más de 150 años.

Su resistencia es legendaria, y se ha comprobado que pueden sobrevivir largos períodos sin agua ni alimento, característica que las han convertido en sinónimo de fortaleza.

Más allá de su fama, las galápagos proyectan los mismos valores que Guayi promoverá en la fiesta continental de la juventud sorda.

Determinación, resistencia y capacidad para avanzar con paso seguro, incluso en condiciones adversas, son características a tono con el espíritu de los participantes en el certamen.

Guayi no será solo una mascota, sino también el rostro de un evento que regresa tras 16 años en pausa.

Por el momento es una imagen sonriente, un concepto, un nombre, pero tal y como tradicionalmente ocurre en cada justa deportiva, cobrará vida cuando las delegaciones lleguen a Guayaquil y el calor ecuatoriano envuelva cada competencia.

Queda por ver cómo se integrará a las ceremonias, cómo interactuará con los atletas y si, como prometen los organizadores, logrará transmitir ese mensaje de unión que trasciende cualquier barrera de la comunicación.

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