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Fidel es de toda la humanidad

diaz canel discurso centenario 1

Tomado de Cubadebate/

Ser fidelista no es profesar una fe ciega. Es una honorable actitud ante la vida. Ser fidelista es definirnos como permanentes luchadores antimperialistas y contra todas las injusticias del mundo.

Y celebrar la eternidad del Comandante en Jefe significa, en primer lugar, volver a derrotar a quienes intentaron asesinarlo más de seiscientas veces y solo consiguieron engrandecer su figura.

El Soldado de las Ideas está de vuelta de un modo que debe aterrar a sus adversarios: cientos, miles, millones de personas de las más diversas edades y credos, en casi todo el mundo, están ensanchando su legado, no solo para aliviar la natural nostalgia por su ausencia –que también sentimos y forma parte de las fuertes emociones compartidas–, sino y sobre todo, para emprender nuevas rutas en la batalla por el futuro, sin rendirse, sin venderse, sin traicionar, sin someterse a la voracidad del imperio decadente que actúa sin apego a más ley que a la ley del despojo y la codicia.

¡Fidel Vive! ¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) (Aplausos.)

salvación.

La reemergencia del fascismo en el mundo le está imponiendo al Sur Global una guerra ideológica que, en sus dimensiones cultural y mediática insiste en blindar al capitalismo como hegemónico destino, subordinado a la lógica imperialista, e intentan borrar la memoria histórica, recolonizarnos culturalmente y romper nuestras identidades.

Paralelamente, y en función de los mismos objetivos, transcurre la guerra mediática con sus campañas de desinformación, de intoxicación dirigidas contra los más elementales valores humanos como si resultaran obsoletos, con el fin de justificar guerras y agresiones tan incompatibles con el Derecho Internacional como el genocidio en Gaza, la agresión a Irán o el cerco energético a Cuba (Aplausos).

Compañeras y compañeros:

Hace exactamente diez años y un día, el 12 de agosto de 2016, Fidel publicó una de sus conocidas Reflexiones, en vísperas del que sería su último cumpleaños físicamente entre nosotros.

En ese texto, que hoy adquiere renovada vigencia –y les pido: los más curiosos traten de leerlo–, aflora de manera especial la memoria poderosa y sensible del hombre que a punto de cumplir 90 años recuerda su niñez; a su padre, emigrante español, y a Birán, la finca familiar donde aprendió a amar a la naturaleza y a nutrirse de las primeras luces del “mundo moral” de la eticidad cubana, bebiendo de la historia patria, ya para entonces cargada de auténticas epopeyas heroicas.

Encontramos también al Fidel de la curiosidad infinita, muy atento a los avances de la ciencia y en permanente desvelo por el destino de la especie humana; pero también y siempre vigía insomne, crítico justo y severo del vecino poderoso, al que jamás dejó de emplazar públicamente, aun a contracorriente, poniendo en evidencia a lacayos y entreguistas.

Cuando el régimen fascista estadounidense arrecia el genocidio contra nuestro pueblo, obstaculizando por todas las vías el bienestar y la calidad de vida, en Fidel sigue estando la clave de que sí hay salida, por muy difíciles que sean las circunstancias y por mucho que se cierre el cerco.

De Fidel aprendimos que siempre hay que salvar tres principios irrenunciables: la independencia del país, la Revolución y los valores y las conquistas que el socialismo representa (Aplausos).

Bajo esa premisa emprendemos un desafiante proceso de Transformaciones Económicas y Sociales, con la prioridad en el bienestar del pueblo y en la justicia social que tanto él defendió

Compañeras y compañeros:

Como dije en la inauguración del Coloquio: la presencia de tantas personas, en la Cuba cercada, bloqueada, acosada y acusada por el imperio para impedir que su ejemplo contagie a los rebeldes de todas partes, es el mejor monumento que podemos levantar a la memoria de Fidel Castro Ruz en su primer Centenario (Aplausos).

Solidarios del mundo: ustedes son la fuerza complementaria de la heroica resistencia del pueblo cubano, forjada con lo que el General de Ejército Raúl Castro Ruz definió como la permanente enseñanza de Fidel: “…que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios” (Aplausos).

¡Gracias por estar y acompañarnos en esta celebración inolvidable!

Fidel está en cada profesional cubano de la medicina que salva una vida, la mayor parte de las veces sin disponer siquiera del medicamento indispensable; en los educadores que no abandonan las aulas ni en la ciudad ni en la montaña; en los millones de trabajadores que, a pesar de las dolorosas limitaciones de recursos esenciales que nos impone el bloqueo, llegan a su puesto de trabajo todos los días; en cada combatiente que está dispuesto a dar la vida por la patria y el socialismo (Aplausos).

Cuando los historiadores del futuro miren atrás en el tiempo, buscando a Fidel Castro Ruz, al Comandante en Jefe, ya no verán solo a un hombre.  ¡Verán a su pueblo y a millones que, inspirados en su ejemplar vida, se ganaron un lugar en la historia enfrentando, sin rendirse, al más poderoso y criminal imperio y venciendo!  (Aplausos.)

¡Viva Fidel por siempre!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre, soberana e independiente!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva el socialismo!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Fidel!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!  (Exclamaciones de: “¡Venceremos!” y “¡Yo soy Fidel!”)

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