Mar, 15 junio 2021

Conviviendo con el enemigo

Aunque los derechos universales del niño y las leyes en cada país los protegen de todo tipo de abusos, la transgresión de estas ocurre en todo el mundo y Cuba lamentablemente no está ajena a ello.

Aunque los derechos universales del niño y las leyes en cada país los protegen de todo tipo de abusos, la transgresión de estas ocurre en todo el mundo y Cuba lamentablemente no está ajena a ello.

El capítulo final de la serie cubana Tras la huella, transmitido este domingo primero de septiembre a las 8 y 30 de la noche por el canal Cubavisión trajo a debate, al menos entre mis vecinos, uno de los temas más delicados, tristes y reales: en muchísimos casos la violación a menores está vinculada a alguien dentro de la familia, o a amigos cercanos.

Aunque los derechos universales del niño y las leyes en cada país los protegen de todo tipo de abusos, la transgresión de estas ocurre en todo el mundo y Cuba lamentablemente no está ajena a ello.

Y no se trata de ser paranoicos; sino de ser precavidos, de estar informados y educar a los hijos para evitar una situación que una vez dada no tiene vuelta atrás.

Los psicólogos afirman que es importante sembrar confianzas en los niños; estar atentos a cualquier conducta fuera de lo común con relación a una persona o lugar específico. Además, enseñarles sin miedo que su cuerpo les pertenece y nadie tiene derecho a obligarles hacer nada que no deseen; a cuidar y respetar su cuerpo y su privacidad.

También recomiendan no mantener a los niños desnudos, no obligarlos a saludar, aceptar regalos o pasar tiempo con quien no quieren. Y por supuesto, no dejarles solos y siempre conversar sobre lo que ellos hicieron cuando no estuviste presente.

Por otra parte, aun existe el mito que solo las hembras son abusadas. No. Eso no es cierto. Los varones pueden ser víctimas y precisamente esos comportamientos machistas les impiden dialogar al respecto.  Tampoco el agresor lleva un cartel en la frente. De hecho, en la mayoría de los casos es una persona aparentemente normal y que conoce los miembros de la familia y sus rutinas y vulnerabilidad.

Así mismo, estudios han demostrado que sexualizar a los pequeños y el empleo de teléfonos, internet y otras tecnologías son factores que en muchas ocasiones influyen en los hechos.

Muchas veces las víctimas no hacen la denuncian por miedo y sentimiento de culpa. Además, sufren alteraciones en su conducta como orinarse en cama y aislarse.

El Código penal en Cuba sanciones estos delitos con agravantes, entre ellos responsabilidad sobre el menor y parentesco del agresor.

Si tienes dudas dirígete a un psicólogo, a una institución médica para recibir asesoramiento, a la Casa de orientación a la mujer y la familia o incluso a la PNR para estar informado.


Aliuska Brizuela Vega

Licenciada en Periodismo Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana 2012. Editora del sitio web de Telecubanacán y amante de la literatura.

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