Jue, 24 junio 2021

Salud mental: ¿premisa del siglo XXI?

La presente centuria, a partir de sus cambios en los sistemas económicos unido al envejecimiento poblacional, presenta un aumento considerable de las enfermedades mentales.

La presente centuria, a partir de sus cambios en los sistemas económicos unido al envejecimiento poblacional, presenta un aumento considerable de las enfermedades mentales.

La OMS ha revelado estudios realizados en los últimos años, que muestran una alta frecuencia de trastornos mentales y por uso de sustancias. Actualmente la proporción de personas que tienen una enfermedad mental, se sitúa entre un 15 y un 20 %, de ahí que la  Organización Mundial de la Salud ha estimado que una de cada cuatro personas —como promedio— tendrá una perturbación de este tipo a lo largo de su vida debido al envejecimiento, al estilo de vida y a la proporción cada vez mayor de personas que se hallan expuestas a situaciones psicosociales adversas.

El paro prolongado, formas de vida aislada tras el debilitamiento de los lazos familiares y sociales, la movilidad social y geográfica y situaciones de exclusión social han ido in crescendo en la centuria, a la vez que aumentan la vulnerabilidad a la enfermedad mental. Situaciones de riesgo que se unen a la imparable adopción por gente muy joven de patrones de conducta lesivos para la salud, especialmente el abuso de drogas y el alcohol, la conducción peligrosa de vehículos, el gusto por el riesgo y la violencia, cuyo resultado, a corto plazo, se encentra en el aumento de enfermedades mentales.

Actualmente según declara el Dr. Jorge J. Rodríguez Sánchez, cubano-guatemalteco especialista en Psiquiatría, Consultor Internacional de Salud Mental al sitio Adelante.cu, “los trastornos mentales más frecuentes son la depresión, los relacionados con el estrés y la ansiedad, así como los vinculados al consumo de alcohol y otras sustancias estimulantes

A criterio del especialista, la depresión es considerada la gran epidemia del siglo XXI. Por sí sola representa un 4,3 % de la carga mundial de enfermedad, y se encuentra entre las tres principales causas de discapacidad, especialmente entre las mujeres.

Por su parte, la conducta suicida es otro importante problema de salud, con un gran impacto humano. A nivel global, el suicidio es la segunda causa más frecuente de muerte en los jóvenes”.

Múltiples son las causas que pueden determinar este tipo de alteración, e incluyen condiciones biológicas, algunas genéticas, y características individuales tales como: la capacidad para gestionar las interacciones con los demás y afrontar los problemas de la vida, incluidos los eventos traumáticos. Pero también influyen los sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales.

“Reportes de la OMS documentan la preocupación, compartida por expertos de muchos países, por el aumento de los índices de trastornos mentales, uso de sustancias y suicidio. En general, los problemas relacionados con la marginación y el empobrecimiento, la violencia y el maltrato doméstico, el exceso de trabajo y el estrés influyen en la salud mental”, expresó Rodríguez Sánchez, quien también afirmó «Latinoamérica y el Caribe enfrentan la necesidad urgente de reestructurar los servicios de salud mental, a lo cual se suma el requerimiento del abordaje de nuevos y emergentes desafíos”.

Lamentablemente las personas con estas afecciones son, comúnmente, estigmatizados y discriminados, sufren y se les imponen restricciones injustificadas que muchas veces conduce a la exclusión social, por lo que urge la educación de la población y la lucha antiestigma que posibilite la inclusión de las personas con enfermedades mentales en la vida social cotidiana.

A la par es importante reconocer el problema, que inevitablemente crecerá en los próximos años a partir de la longevidad y su estrecha relación con las enfermedades de esta naturaleza. Ello implica un cambio sustancial en las estrategias de salud de las naciones, que deben integrar la salud mental a la atención primaria, una experiencia que ya se desarrolla en Cuba y que es respaldada por la OMS desde el 2001 con la implementación del Proyecto Atlas encaminado a compilar la información sobre los servicios de salud mental de los diferentes países del mundo.

Aunque no existe una forma totalmente efectiva de evitar las enfermedades mentales, sí pueden realizarse una serie de acciones que van más allá del paciente para centrarse en la familia y la comunidad donde este se inserta. Lo que conduce  aprestar atención a cualquier cambio de conducta o actitud que pudieran constituir los primeros síntomas de estos padecimientos.

Vital también resulta pedir ayuda, y sobre todo brindarla, pues el apoyo familiar y social ante situaciones adversas, traumáticas o estresantes muchas veces deviene el remedio inicial que evitará desencadenar trastornos psíquicos.

Si bien es cierto que se trata de viejos problemas, ahora emergen con un gran impacto social y sanitario.


Carmen Milagros Martín Castillo

Periodista Licenciada en Periodismo por la UCLV 2012. Editora del sitio web de Telecubanacán, amante del universo digital.

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