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Sabores de mi tierra

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El patio de María Francisca Ríos Herrera, Chona, situado en la Cirscuncripción 29 del Consejo Popular Encrucijada Norte, se convirtió en sede del proyecto “Sabores de mi tierra”, creado por la estudiante universitaria, Alianys Abreu Morales.

En el corazón de la comunidad, existen rituales que desafían el paso del tiempo, uno de ellos es la reunión de vecinos en torno a las tradiciones alimentarias cubanas. No hace falta convocatoria oficial ni cartel de colores. El rumor corre de casa en casa, de boca en boca, como el secreto mejor guardado.

“Hoy se juntan los vecinos a hacer dulces”. Y así, sin más, el patio de Chona se transforma en una pequeña isla donde el azúcar es más que un cultivo, es identidad, historia, economía y también poesía y donde los dulces tradicionales ocupan un lugar sagrado en la memoria familiar.

El dulce de frutabomba, las cascos de guayaba, el merenguito, las bocaditos de coco, el turrón de maní, el dulce de leche, las torticas de morón… cada receta encierra una historia, cada textura evoca una abuela, cada sabor transporta a un tiempo donde la mesa era el centro de la casa y la casa era el centro del barrio.

En esta reunión los vecinos no solo exhiben sus platillos con el orgullo de quien muestra una obra de arte. También explican cómo hacerlos. Allí está el valor añadido: la transmisión oral, ese conocimiento que se pasa de generación en generación.

Este es el centro del Proyecto “Sabores de mi tierra”, creado por la estudiante Alianys Abreu Morales que cursa el cuarto año de la Carrera de Estudios Socioculturales en el Centro universitario municipal “Abel Santamaría Cuadrado”, de Encrucijada.
Como epilogo de la jornada los participantes aclamaron el Día naranja, una fecha en que las féminas se unen para poner fin a la violencia y a través de ese color simbólico, formar conciencias y dar un paso más hacia un futuro más seguro para las mujeres y las niñas

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