viernes, 24 septiembre 2021

Conversando con un caballero

El doctor Armando Caballero, fundador de la terapia intensiva en Cuba, constituye una de las personalidades de la salud villaclareña que pone en la cima el prestigio de la salud cubana.

El doctor Armando Caballero, fundador de la terapia intensiva en Cuba, constituye una de las personalidades de la salud villaclareña que pone en la cima el prestigio de la salud cubana.

Fue hace solo unos días cuando irrumpí de manera informal el servicio de terapia intensiva del Hospital Clínico Quirúrgico Arnaldo Milián Castro, para, de cualquier forma, robarle un tiempecito al doctor Armando Caballero López, especialista en I y II grado en anestesiología y reanimación y fundador del servicio de terapia intensiva en Cuba.

Comencé mi entrevista apegada a las reglas de la academia, pero muy pronto me despojé de ellas y establecimos una empatía como si fuera de padre a hija. Dos horas duró nuestro encuentro mediante el cual descubrí los encantos y la sabiduría de un verdadero caballero.

¿Pensó de pequeño Caballero que sería médico algún día?

Jamás me pasó por la mente estudiar medicina, pues provengo de una familia pobre y del campo.

¿Cómo llegas a la terapia intensiva?

Cuando me gradué en 1972, Fidel Castro hace un llamado para formar médicos intensivistas, pues en el país habían muy  pocos y existía un grupo que deseaba salir del país. Es así como me integro al primer curso de especialistas en anestesiología y reanimación.

¿Por qué le gusta esta especialidad?

Me gustó mucho la anestesiología, pues me resulta muy reconfortante ver como una persona luego de una operación y de estar al borde de la muerte renace por la reanimación.

¿Qué es lo que más le satisface y lo que más le disgusta de su labor?

Me agrada cuando veo que a un paciente renace de la muerte y lo más que me disgusta es cuando veo que fracasé en mi intento de salvar una vida.

¿Cuáles son las cualidades que debe reunir un buen intensivista?

Un intensivista tiene que reunir varias cualidades, pero la primera por encima de todas, es ser muy humano y tener a la vida  como algo muy importante. Luego debe amar su profesión y saber a profundidad de anatomía y de medicina interna. Además tiene que ser un eterno estudioso, pues siempre en las noches estudio los casos más complicados.   

¿Cómo valora la salud cubana?

Soy profesor asistente extranjero en hospitales de París, por lo que he trabajado en varios hospitales en diferentes países desarrollados del mundo como Francia y he visto con dolor como las personas mueren con tantos recursos. Eso no pasa en Cuba.

¿Recuerda alguna experiencia en su vida que lo haya marcado durante tantos años de trabajo?

Con cierta paciencia, como quien se adelanta a recrear las palabras, el también doctor en Ciencias Médicas y máster en urgencias médicas responde:

Son muchas las experiencias que tengo guardada en mi memoria, pero nunca voy a olvidar la del soldado en Angola. Fue un joven que llegó al hospital muy mal, pues le había explotado una mina, preocupado por el cúmulo de visitas, pregunté quien era ese herido. Me respondieron que era Héroe de la República, pues había participado en incontables acciones militares.Trabajé muchos días con aquel muchacho para salvarle la vida, hasta que ya recuperado me encariñé con él.

Me comenta que él y su hermano marcaban diferencias en la familia, uno era el bueno y el otro era el malo y, por supuesto, el de esta historia era el malo. Dice el doctor que su papá cuando lo despidió para la misión, le dijo, !hijo, pórtate bien! y cumple con la Revolución. Esas palabras las mantuvo el muchacho en su memoria y las cumplió con creces .Ya en tierras cubanas para continuar el tratamiento intensivo, el joven me dice que si le pasara algo que le dijera a su padre que había cumplido con la Revolución. Como esas cosas de la vida fallece antes de que sus padres llegaran al hospital y me corresponde decirle a sus padres aquellas palabras que aún retumban en mi mente: «papi cumplí con la Revolución».

Su vida ha estado muy ligada a la del lider de la Revolución Fidel Castro.

Mi vida como la de cualquier cubano ha estado vinculada a Fidel, pero he tenido la dicha de haberlo acompañado en sus  visitas a Villa Clara como médico. Lo recuerdo en varias ocasiones, cuando el desastre ferroviario, muy preocupado por los heridos. Recuerdo que en aquella ocasión en su recorrido por el Hospital Militar Piti Fajardo vio a un señor mayor muy mal en  la terapia y dijo, busquen al doctor Caballero y que salve a ese hombre. Imagínate enseguida me localizaron, soy médico, no mago y yo hice de todo por salvar aquel paciente que lo que tenía era un infarto. Después de varios meses me entero que aquel señor no era de los lesionados del accidente ferroviario.

¿Y que nos pude decir de su libro ”La terapia Intensiva en Cuba”?

El libro es como la historia de que si había pensado ser médico, nunca imaginé escribir un libro. Pero un día nos llamó el  comité científico de La Habana y nos proponen junto a los especialistas de la capital escribir un libro sobre la terapia intensiva. Nos dijeron que si demorábamos editarían el de La Habana. Aquello no me gustó y fue entonces cuando me propuse escribir el libro. El texto salió primero que el de La Habana, recibió la crítica científica de aquel año, ya se han hecho tres ediciones y se prepara la cuarta edición.

¿Cómo es Caballero dentro de la terapia intensiva y fuera de ella?

Dentro de la terapia soy muy exigente, imparto la docencia desde que estaba en segundo año de la carrera, trato de inculcar los mejores valores de un médico y de un ser humano a los residentes. Fuera de la sala, soy un cubano normal, me  encanta jaranear, si me invitan a un trago, me lo tomo, si me invitan a jugar dominó, allí me quedo y si llego tarde a la casa y la mujer me pelea, pues me callo.

Tengo una familia muy bonita, una mujer maravillosa, casados hace 45 años y creo que ya a esta altura no la voy a cambiar. Tengo tres hijos, una niña de 40 años enfermita, encefalopata, a la que le dedicamos los mejores cuidado y dos varones que son médicos intensivistas, que también cuidan de su hermana.

Si me resumiera  en pocas palabras  que es un médico ,que me diría.

Un médico tiene que ser muy humano y cuando entiende lo que es la Revolución, y los logros en la salud, pues tiene que ser consecuente con eso.

Mis preguntas nunca se agotarían con este caballero, pero su tiempo conmigo si, pues a solo unos metros del pequeño cuartito donde nos encontrábamos, su deber lo llamaba. Nos despedimos y me llevaba no solo el recuerdo de una hermosa tarde, sino también un libro que no había podido adquirir y que este caballero tuvo la  gentileza de regalármelo. Su titulo En eso llegó Fidel, del periodista José Antonio Fulgueira.


Belkis Vidal Ramos

Periodista Licenciada en Historia y Marxismo por la UCP de Sancti Spíritus en 1993. Periodista de profesión y pasión.

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