miércoles, 28 julio 2021

Y se aprieta el machete no solo en el desfiladero

La historia de los manicaragüenses reservó un lugar para el casi inicio y cierre de febrero.

Un lugar peñascoso cercano a Mataguá, conocido como el cafetal González, entró como testimonio glorioso en la historia patria a un año de fundación del poblado.

Allí, el 7 de febrero de 1869, un grupo de importantes personalidades de la Guerra de Independencia se reúnen con el objetivo de programar la lucha en  la Región Central; este día Pastora González, hija del dueño de la finca, enarboló la bandera cubana por vez primera en tierras de Mataguá, acción que provocó posteriormente el asesinato de la joven, convirtiéndola en la primer mártir de la localidad.

Años después, un 28 de febrero de 1876, justo cuando una columna mambisa recorría el peñascoso desfiladero de la zona tras abandonar las riberas del río Arimao, aconteció la Batalla del cafetal González,  importante victoria del Ejército Libertador al mando del Generalísimo  Máximo Gómez Báez sobre las fuerzas españolas.

Desde entonces el sitio devino en símbolo para los residentes del territorio, pues desde ese pedacito del terruño manicaragüense se labró también nuestra patria.

El brotar continuo de acontecimientos se mantiene en el territorio como claves definitorias de identidad. En una escuela primaria de Mataguá se redime la memoria de Cafetal González, no solo recordándolo con el nombre que lleva la institución escolar, sino con la aprehensión del significado.

Asimismo, el sitio inspira a gente trabajadora, a esos que se levantan aún de noche como hombres imprescindibles de hoy. Ejemplos son los ganaderos de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) «Batalla del Cafetal González» que, instalados en el área, se empeñan en mantener en alto el renglón productivo.

De Martí aprendimos que “De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas”, y en ese tablado martiano andamos anclados las glorias de hoy frente a la ignominia y demérito de las malas entrañas apátridas.


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