miércoles, 28 julio 2021

#Increíble

Hay un pequeño sector entre quienes apoyan lo más rancio de la disidencia en #Cuba que desde hace días nos muestra en las redes unos argumentos que espantan.

Hay un pequeño sector entre quienes apoyan lo más rancio de la disidencia en #Cuba que desde hace días nos muestra en las redes unos argumentos que espantan.

Resulta que comparan el asalto al Cuartel Moncada, la toma de Radio Reloj y las acciones del Directorio Revolucionario Cubano durante la lucha clandestina, con los llamados a tomar estaciones de radio y televisión o romper tiendas. No sé bien si igualar ambos escenarios es un desconocimiento absoluto de la historia, un oportunismo atroz o una falsa ingenuidad. Estoy casi seguro que es lo último.

Podríamos hablar de contextos, de modos de organizar cada acción o de una práctica sustentada en la ética y la honestidad, pero mejor vamos a los objetivos. ¿Qué perseguía la Generación de Centenario? ¿Qué construyó cuando llegó al poder?

Vamos también a las consecuencias. ¿Cuántos jóvenes murieron a manos de la represión luego del 26 de julio de 1953? ¿Cuántos más lo hicieron víctimas de la tortura? ¿A quién ya se le olvidó la mirada de José Luis Tassende, la muerte de José Antonio, la brutalidad contra Lidia y Clodomira, los muchachos de Humboldt 7, la vida de Frank, los ojos de Abel? ¿En serio vamos a comparar tanta grandeza?¿Dónde están ahora los torturados, los muertos, los desaparecidos, los juzgados fuera de la ley?

El otro argumento es incluso más indigno: si quienes reciben dinero de Estados Unidos para realizar acciones políticas en Cuba son mercenarios, entonces también #Martí lo es, por qué recaudó fondos en el exterior para financiar la Guerra Necesaria. Por favor, señores, ¿afirmaciones de este tipo son una provocación y no un alarde de inteligencia?

Volvemos a las preguntas: ¿Son comparables las abundantes entregas de financiamiento, por canales e instituciones oficiales que pertenecen al Gobierno estadounidense y con un fin abiertamente injerencista, con la labor de Martí en la emigración? ¿Realmente significa lo mismo la constancia del Apóstol, la vida austera para darlo todo a un país, con quienes esperan con paciencia la mesada para armar su show?

¿A cuántos se les han olvidado los clubes patrióticos, las reuniones con los tabaqueros en Tampa y Cayo Hueso, los discursos, los obreros pobres? ¿Quiénes no recuerdan a Mariana en Jamaica, a Gómez y Maceo por Centroamérica, a Flor, a María Cabrales, a Bernarda Toro?

Intentar legitimar la delincuencia, la doble moral y el entreguismo a partir de comparaciones así implica, sobre todo, desconocer a un país y su historia.


Yunier Javier Sifonte

Periodista Graduado en Periodismo por la UCLV 2016; es periodista polivalente y prefiere el análisis de los hechos.

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