sábado, 23 octubre 2021

La lucha frontal, la verdad por delante

Nuevamente la profesora María del Carmen Hernández Carús nos invita a reflexionar sobre la Cuba que queremos y las maneras de hacer de este, nuestra nación, un país mejor.

Yo tengo tres hijos, cuando eran pequeños yo decidía lo que tenían que hacer, cuando se hicieron mayores ya no más, ellos hacen lo que entienden correcto, algunas veces me informan de lo que van a hacer, otras no y están en todo su derecho. Pero lo que nunca les voy a aceptar es que me digan mentiras, ni que me disfracen las cosas.

Pondré un ejemplo para que me entiendan por dónde voy. Los tres viven en Cuba, trabajan mucho y bien, cada uno en su ramo, a veces cuando hacemos reuniones familiares debatimos y conversamos de temas diversos como es usual. Un día que se tocó el tema de los jóvenes que tienen entre sus objetivos fundamentales irse de Cuba, yo les dije….Si alguno de ustedes tres decide un día irse de Cuba, me mira a los ojos y me dice…Mamá, yo me voy de Cuba porque a mí me gusta el capitalismo, no el socialismo…Yo les responderé, bueno hijito la vida es suya, que tenga buen viaje y que sea feliz.

Pero si alguno de ustedes tres decide irse de Cuba y me dice…Mamá me quiero ir de Cuba para trabajar por allá, ganar dólares y ayudarte…Yo ni responderé, lo que tenga en la mano en ese momento se lo voy a lanzar por la cabeza, cuidado si es un caldero pesado, porque tengo buena puntería.

¿Saben por qué? Porque la ayuda más grande que se le puede hacer a un viejo es acompañarlo en su vejez, conversando con él, oyendo el mismo cuento que te repite mil veces, dándole participación en la vida de la familia, aunque sea limitada según las posibilidades que tenga. Lo digo con conocimiento de causa porque estuve con mis tres viejos hasta que los acompañé al cementerio. La tristeza que causa la soledad es la mayor de las enfermedades y dolencias. El abrazo y la compañía de un hijo cariñoso no se compra con ninguna cantidad de dólares.Fin de esa conversación. Ni traten de convencerme sobre este asunto, no hay dialogo, haga lo que usted le parezca mejor. Ellos se rieron. Gracias a Dios este no es un tema recurrente en mi casa.

¿Por qué traigo ese ejemplo a mi comentario de hoy? Porque yo he visto que ya hubo dialogo con un grupo de artistas y nada se publica por los que querían el dialogo.¿O los que decían que querían dialogo no era eso lo que querían?

Miren, me gusta que se hable de frente y sin miedo, y siempre me pareció muy sospechoso el asunto porque en mi ya larga vida yo he dialogado, he discutido, he peleado, he puesto patas arriba una reunión donde ha venido un funcionario a traer un recado sin tener el conocimiento real del asunto, algunos me han querido hacer talco, es verdad, pero sigo ahí, sigo aquí.

Ah! Pero yo nunca he querido tumbar la Revolución, ni quiero el capitalismo para Cuba. Quiero este sistema más eficiente, menos burocrático, más próspero, pero este, porque a mí el capitalismo no me gusta. Entonces dialogadores que no querían diálogo, digan de frente los que quieren:¿Capitalismo para Cuba? ¿Neoliberalismo, sálvese el que pueda?

Bueno pues dígalo, no se esconda en las dificultades que tenemos y que debemos resolver para armar el desorden y pedir intervención yanqui. Fájese de frente, luche por lo que quiere. No esconda sus verdaderos objetivos, para que sea más creíble, para poderlo respetar, como respeté a mi padre y a mi hermano que les gustaba el capitalismo, como respeto a mis amigos que viven fuera del país y piensan diferente.

Con cualquiera, de esos que dejan claro lo que quieren y entre sus objetivos no está que vengan los aviones yanquis «a salvarnos», me tomo un café y hasta más que eso. Pero con los que quieren arrasar con la «dictadura» (¡que poco saben ustedes lo que es una dictadura!). Con esos no, a esos lo que tenga en la mano le lanzo, como el caldero de mi historia. No hay dialogo, hay guerra, entre otras cosas, por mentirosos, por esconder sus verdaderos objetivos detrás de problemas que se pueden resolver sin esa alharaca que han armado.


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