domingo, 26 septiembre 2021

Familia y escuela ¿en trámites de divorcio?

El diálogo, la comprensión, el buen entendimiento entre familia y escuela resultan fundamental en el desarrollo del niño y de la sociedad cubana actual.

El diálogo, la comprensión, el buen entendimiento entre familia y escuela resultan fundamental en el desarrollo del niño y de la sociedad cubana actual.

Argumenta la literatura especializada en pedagogía que la relación escuela-maestro, es esencial para el desarrollo intelectual y formativo del niño, adolescente y joven. Una relación que debe darse desde lo armónico y consensuado, comprendiendo y asumiendo el rol que desempeña cada cual, pero en constante cooperación.

Pudiera parecer bastante claro y, en cierto tiempo, lo fue. Padres que acudían a la escuela a conocer el comportamiento de sus hijos, ayudaban a controlar la disciplina y a darle el valor moral necesario que llevaba el maestro frente al aula. Una negociación pactada desde lo interno, donde la casa no trasgredía los límites de la escuela, y, la escuela, no debía inculcar modales y valores heredados de la casa.

Pero basta con escuchar conversaciones modernas entre los propios estudiantes sin distinción de niveles. Recientemente un adolescente contaba orgulloso “el bateo de su mamá para la vieja de la escuela” por, al parecer, no dejarlo entrar con la apariencia y uniforme correctos al aula. No son casos aislados la vecina que casi agrede a una profesora joven por regañar a su hija y “para eso está ella” o el padre que exige respuesta por la nota negativa de su hijo sin preguntar primero su rendimiento académico.

Una escuela marcada por alumnos con poderes adquisitivos diversos y una profesión lacerada por salarios bajos, el desinterés por ingresar o mantenerse en las carreras con perfil pedagógico y una sociedad que ha disminuido visiblemente la gratificación moral a los que ejercen el magisterio. Familias que dedican menos tiempo al contacto directo con la educación de sus hijos y confían más en su palabra que en el llamado de auxilio del docente.

Familia-escuela un matrimonio que en ningún caso debiera ser disfuncional debido a la implicación y repercusión que tiene en el proceso formativo del alumno. ¿Cómo lograr la rigurosidad y fluidez en la docencia y educativo si quitamos constantemente la razón al maestro? ¿Desde qué perspectiva exigir maestros competentes si no es opción como futuro profesional de sus hijos para muchas familias o no se le da el respeto merecido?

Podría no ser una tendencia, pero usted coincidirá en que existen muestras evidentes de cierto resquebrajamiento en una relación que debiera ser sólida. Una profesión fundamental para el futuro de cada nación.

Pareja en crisis, pensarían muchos, pero con vínculos indisolubles. Lograr el diálogo, siempre en función del desarrollo del niño en todas sus manifestaciones, sigue siendo la alternativa más viable y, por qué no, la de mayor inteligencia. No se trata de una cuerda estirada al punto de partirse, cada institución, familia-escuela, juegan un rol específico, pero con un objetivo en común. Respetarse, ayudarse, comprenderse será lo primordial.


Grettel Rodríguez Bazán

Colaboradora Licenciada en Periodismo por la UCLV 2009, disfruta las creaciones audiovisuales e imparte docencia sobre televisión.

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