miércoles, 28 julio 2021

Aquino Abreu, un hombre récord

Tomás Aquino Abreu convierte el béisbol en pasión y su historia deslumbra a cualquiera que no la haya oído antes, en su impronta se encuentra el récord de lanzar dos cero hits cero carreras en juegos consecutivos.

Tomás Aquino Abreu convierte el béisbol en pasión y su historia deslumbra a cualquiera que no la haya oído antes. Este hombre, a sus ochenta y tres años de edad, aún destroza la costura de la bola en algunos de sus lances como parte de su entrenamiento matutino y es que como declara él: «la academia ayuda, pero la práctica te consagra».

Aquino Abreu tiene en su poder uno de los récords más importantes en la historia del béisbol revolucionario…

Mis dos juegos de cero hits cero carreras de manera consecutiva son mi mayor hazaña en mi trayectoria deportiva. Abrí el 28 de diciembre de 1965 un juego en Santiago de Cuba y lancé 19 y un tercio de entradas, donde perdí 1-0 contra Los Mineros, pero tuve un buen partido. Luego el 16 de enero de 1966 en el Sandino doy el primer cero hit cero run contra Occidentales, y después con nueve días de descanso lo repito ante los Industriales en el Latinoamericano.

No lo creía posible, uno nunca está preparado para esto, tienen que coincidir muchas cosas a la vez: talento, entrenamiento, un equipo apoyándote como el de Azucareros, y finalmente un poco de suerte. Es un buen récord, pero no imposible de rebasar.     

Sobre este último juego contra Industriales, ¿sintió la presión por jugar en el estadio Latinoamericano?

Antes de empezar ese juego tenía dolores en el codo y decidí en ese momento no pitchear, pero a ver las gradas del estadio que estaban repletas salí para el box, aún con los dolores musculares. En realidad presión nunca tuve.

La defensa en los dos partidos fue crucial. Sobre todo en el segundo juego cuando en el octavo, consciente de que estaba logrando nuevamente un no hit no run, Germán Águila toca la bola y yo al no poder fildearla llegó por atrás Mariano Álvarez (cambio por Blandino) y sacó al bateador en primera base con un excelente tiro.

Más tarde el torpedero atrapa un rolín difícil y sin mirar lanza a segunda base, y fuerza al corredor de primera. Fueron excelentes jugadas, si no es por esos muchachos no lo hubiera logrado.

¿Tuvo algún otro momento cercano a esta proeza?

Sí, en el año 1964, lanzaba no recuerdo contra que equipo y hasta el octavo inning estaba en un juego perfecto. El jugador que vino al bate tocó la bola por tercera, este toque fue el primer hit. Recuerdo como sentí desconsuelo cuando escuché al árbitro cantar “safe” en primera base. Hubiera sido mi tercer no hit no run, sin embargo al parecer no estaba en el destino.  

¿Cuál fue el lanzamiento más usado por usted en los juegos de cero hits cero carreras?

Terminé en mi carrera deportiva disparando para el home play cinco lanzamientos: curva, recta, slider, screwball y cambio de velocidad. En los de cero hits cero carreras utilicé mayormente la slider. Precisamente esa fue una de las preguntas que me hizo Fidel.

Acerca de su encuentro con el Comandante en Jefe, ¿logró este deshacerle su no hit no run?

Fue en Santa Clara, en el Sandino. Fidel no daba ningún hit, hasta que conectó un rolín y avisé al torpedero de dejarla pasar para que fuese hit. En esta cita es donde culmina colocándome la mano en el hombro y diciéndome: “ya te rompí el no hit no run, ahora que te hace falta.

Luego de participar en los Panamericanos de Puerto Rico, con menos de treinta años y un brazo saludable, no hizo más el equipo Cuba…

Fueron injustísimos conmigo -expresó molesto-, pues hubo momentos después que creo, muy humildemente, que merecía formar parte del equipo Cuba, como lo fue en la temporada de la VIII Serie Nacional (1968-1969) en la que me titulé con Azucareros por primera vez, fui el de mejor promedio de ganados y perdidos de la serie con 10 y 1, y tuve un promedio de carreras limpias de 1,94.

Después de retirado del deporte de las bolas y los strikes ¿siguió vinculado al béisbol de alguna manera?

Sí, nunca he dejado de estar atado al béisbol. Luego del retiro como deportista fui entrenador de categorías inferiores en el estadio de Manicaragua principalmente.

Lo saben muy pocas personas, pero yo fui el que descubrió grandes jugadores de Cuba como José A. Huelga, Lourdes Gourriel, Celvando Medina y Galleguito Fernández cuando jugaban en estas categorías.

Aquino es la cabeza de su familia, y esta siempre se encuentra en primer lugar ¿Cómo soportó el duro golpe de perder a dos de sus hijos en tan poco tiempo?

Hace ya más de dos años que murió uno de mis hijos, que era profesor máster de educación física y estuvo conmigo en Venezuela, y posteriormente murió el menor. Por muchos días estuve derrumbado totalmente. No sabía como asumir la muerte de los gorriones antes que el padre».

«Por ello estos acontecimientos desafortunados me hicieron recordar la escasa importancia de mis dos juegos perfectos frente a la pérdida de mis verdaderos récords: mis hijos.


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