Mar, 22 junio 2021

SOS Infancia en peligro

No por recurrente el tema llega a su fin. Cada día es más común encontrar a bebés y niños que reproducen la estética de los adultos, lo que a decir de los expertos, provoca una hipersexualización temprana que anula paulatinamente los rasgos infantiles tan necesarios en una edad que todavía lleva ponerse cintas y lazos.

No por recurrente el tema llega a su fin. Cada día es más común encontrar a bebés y niños que reproducen la estética de los adultos, lo que a decir de los expertos, provoca una hipersexualización temprana que anula paulatinamente los rasgos infantiles tan necesarios en una edad que todavía lleva ponerse cintas y lazos.

Cuántas veces no marcamos con “like” hermosas fotos de niñas o niños que circulan por las redes sociales ataviados con todo tipo de ropa y accesorios para adultos? “ ¡Qué monos!” repetimos una y otra vez mientras dibujamos una sonrisa en el rostro y pensamos cómo, para la próxima foto del cumple mes o año, vestir a nuestra descendencia para también subir sus fotos de adultos en miniatura.

Aparentemente el fenómeno no tiene “nada de malo” y no pasa de una conducta que lo único que busca es que nuestros hijos sean reconocidos como hermosos, pero en realidad la “inocente práctica” deviene el primer paso para demostrar en ese nuevo ser humano al que estamos formando, que el culto al cuerpo es lo más importante, además de llevarles patrones y valores que por su edad no les corresponde.

En el año 2001 el Informe Bailey –elaborado por el director ejecutivo de la Moter’s Unión del Reino Unido, ya se definía la hipersexualización infantil como “la sexualización de las expresiones, posturas, códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces” y también se reconocía la influencia del mercado en el asunto al utilizar la imagen infantil para vender determinados productos que van desde juegos hasta ropas, joyas y estilos de vida.

Ya para el 2007 la Asociación de Psicología Americana (APA) en un documento denuncia esta tendencia del siglo XXI y resalta que los medios y productos destinados al público infantil emplean el erotismo y los valores sexuales como factores definitorios, lo que transmite hacia los menores un peligroso mensaje: el erotismo puede proporcionar grandes beneficios sociales; desde la aceptación, hasta el éxito.

Lamentablemente, desde que nacen, hoy se educa a los hijos para que sepan qué es lo que espera la sociedad de ellos, sobre todo en cuestiones de estética, aún cuando con ello anulemos la formación de su propia personalidad para centrarlos única y exclusivamente en sus cuerpos como la meta a alcanzar.

En cuestión de género, las niñas son las que más tienen que perder, pues se les invita, a vestirse como mayores o a soñar con ser modelos desde bien pequeñas. Poco a poco la inocencia infantil va desapareciendo para adoptar el rol de objetos sexuales y de adultos como algo natural, y peor aún, como la meta a alcanzar a cualquier precio.

Lo más alarmante de la cuestión ya no es que se desarrolle la práctica, sino que se vea como un hecho normal producto de la modernidad. En ello ha influido sobremanera la publicidad y los medios de difusión masiva, que para tocar nuestra fibra más dulce, recorre a la infancia.

De ahí que hoy es común encontrar en internet colecciones de fotos de madres e hijas vestidas semejantes, claro, enfatizando en los elemento adultos del atuendo, o programas de tv donde niñas y niños reproducen estilos y acciones de los mayores, o la reproducción fiel de la pasarela de Victoria’s Secret, solo que los icónicos ángeles con lencería no rebasan los cinco años de edad, y su ajuar muy bien acompañado de las alas, no se remite precisamente a pañales.

Lo mismo ocurre con la publicación frecuente de video tutoriales de maquillaje y cosmética donde la consejera y modelo resulta ¡una niña de cuatro años!

La solución al asunto tomará tiempo y pasa desde lo individual en nuestro actuar como padres, hasta lo colectivo con la acción reguladora de gobiernos y grupos mediáticos. El quid consiste en dejar claro al niño, desde pequeño, que la belleza reside en la individualidad y que la personalidad es una cualidad a la que debemos ser fiel pase lo que pase.


Carmen Milagros Martín Castillo

Periodista Licenciada en Periodismo por la UCLV 2012. Editora del sitio web de Telecubanacán, amante del universo digital.

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