Vie, 18 junio 2021

Cuando de valores se trata hasta un mal rato podría evitarse

Hace unos días que recibí un improperio como respuesta ante mi petición a un niño que echaran la basura en el deposito que existe para ese fin.

Hace unos días que recibí un improperio como respuesta ante mi petición a un niño que echaran la basura en el deposito que existe para ese fin.

Hace unos días que recibí un improperio como respuesta ante mi petición a un niño que echaran la basura en el deposito que existe para ese fin. Lo triste no fue el insulto, sino de quien provenía.

Un niño de aproximadamente 8 años de edad con tales palabras que solo causan tristeza, más que ofensas.

Mi enojo fue tal que me llevo a reflexionar sobre el tema porque si en nuestra sociedad se desarrolla una gran política en lo referente a la formación de valores y damos el protagonismo a la familia como célula fundamental de la sociedad, y a la escuela como ente formador, ¿Por qué se ha perdido el respeto a los mayores y a la sociedad en su totalidad? Yo diría en otras palabras: La ética.

Recuerdo los cuentos que me hacia mi abuela de la educación recibida por sus padres, quienes no tenían una formación escolar y mucho menos académica, como la del caso de mi historia.

También me hizo rememorar mi niñez y la educación recibida por mis padres y mis abuelos que contribuyeron a mi formación. No olvido el respeto que le teníamos los nietos y sobre todo que había que pedir permiso hasta para abrir la puerta y salir a la calle.

Y qué decir de interrumpir una conversación de adultos sin solicitarnos la opinión, y mucho menos desmentir alguna historia contada por ellos.

No quiero hacer catarsis, ni mucho menos una tesis del asunto, pero si quiero hacer hincapié en que primero deben formarse en cada hogar, fomentarse en la escuela y reforzarse otra vez en los hogares, esa ética que se nos pierde entre las manos.

Es cierto que la sociedad tiene su parte en el asunto porque cuando de valores se trata influye mucho el comportamiento de cada quien, y no es menos cierto que hoy en la nuestra confluyen muchas corrientes ideológicas antagónicas que en muchos casos propugna a la pérdida de identidad y desarraigo cultural que por supuesto llevan al deterioro de esos valores que deben caracterizar al ser humano y que forman parte de nuestro proceso revolucionario.

Si de ética vamos a hablar es bueno recordar que nació en el tránsito de la comunidad primitiva a la comunidad esclavista. Cuando surge la antropogénesis. Proceso en el cual el hombre comienza a reconocer su pareja, sus hijos, se comienza a diferenciar del resto de los animales, el reconocimiento al otro.

Esta disciplina es muy antigua, surge en la antigüedad griega (Ethos) y significaba: estancia, hábito, costumbre y el primer filósofo que habló de ética fue Demócrito (470-370 a.n.e.) y fue evolucionando con el decursar del tiempo.

Esas corrientes filosóficas de la antigüedad propugnaban buscar felicidad con dinero, bienes, esclavos. La ética se consideraba como doctrina de las virtudes y el problema fundamental era alcanzar la felicidad.

En la Edad Media se caracterizada por la preponderancia del catolicismo y la moral estaba dada por el amor y el respeto a Dios. La moral es, el origen de la moral es Dios un don divino.

En la modernidad la ética se desentiende de la religión y establece que solo tendrán moral, los que cumplen una serie de preceptos y normas establecidas por los hombres, y llego así a los principales representantes del pensamiento ético cubano.

Durante los siglos XV, XVII y XVIII, no hay una moral emancipadora en la isla, no surgen en estos siglos ideas para separar a la isla de la metrópolis. Había una conducta desviada, el contrabando, la prostitución, los juegos, la corrupción administrativa, la compra de títulos de nobleza, la vagancia, constituían el abanico de la conducta que seguían los representantes de la metrópolis y otras personalidades públicas.

Ya en el siglo XIX surgen pensadores que dejaron su huellas, sobresaliendo las ideas éticas de Félix Varela que defendía el colectivismo, el patriotismo la equidad y justicia, y que abogaba por la independencia como vía para lograr esos cambios de conductas.

José de la Luz y Caballero que defendía el colectivismo como bien moral y la educación como medio de perfeccionamiento de ese valor y otros en los que coincidía con Varela y que después se renueva durante las luchas emancipadoras con Céspedes, Agramante, Maceo, Gómez, Martí por solo citar algunos ejemplos del legado que nos dejaron y que mantienen plena vigencia en nuestros días, y vuelvo a preguntarme: ¿Qué ha pasado con esos valores que aprendimos de nuestros ancestros?

Porque siguiendo por la ruta de nuestra historia en el pensamiento ético cubano del siglo XX pasadas las dos primeras décadas caracterizadas por la falta de confianza y el sentimiento de frustración ciudadana surgen nuevas luces que también nos dejaron su legado como Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras y Rubén Martínez Villena.

Pero acercándonos a los tiempos de hoy tenemos el pensamiento del Líder Histórico de la Revolución Cubana, resultado de la suma de todos aquellos que pensaron en Cuba, que dieron sus vidas, además de los aportes hechos por los distintos pensadores y próceres cubanos, latinoamericanos y del mundo.

En todo el acontecer del proceso revolucionario los preceptos martianos de Patria es Humanidad, así como el de la justicia social, el humanismo, la solidaridad, entre otros, han identificado el pensamiento y la acción de Fidel. Es por ello que sería indispensable tener en cuenta toda esta trayectoria de la ética y la moral, para comprender la necesidad de la formación de los valores morales en nuestras jóvenes generaciones y de esa manera, la familia, la escuela y la sociedad toda nos evitaría esos malos momentos que pasamos cuando en la calle exigimos una conducta adecuada.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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