Lun, 14 junio 2021

Abuelas maternas y nietos, una conexión indescriptible

Mi propia experiencia, confirmada por artículos científicos, me permite asegurar que el vínculo entre abuelas maternas y nietos es único.

Mi propia experiencia, confirmada por artículos científicos, me permite asegurar que el vínculo entre abuelas maternas y nietos es único.

Aun cuando la distancia no me permite estar el mayor tiempo posible con mis nietos, sí tuve la oportunidad de convivir con el mayor de ellos sus tres primeros años de vida y siempre he presentido que entre él y yo existe una conexión indescriptible.

Pensé que se trataba de chocheras de abuelas, término que utilizamos en Cuba para describir a esas abuelas que adoramos a los nietos hasta encontrarlos más hermosos que cualquier otro, permitirles casi todo y protegerlos con desmedida ante los regaños siempre oportunos de sus padres en el proceso educativo que les corresponde.

Me refiero al vínculo con el mayor de mis nietos porque con el pequeño solo he podido convivir cuatro meses de los 18 que tiene de vida y aunque el amor hacia él es similar al que siento hacia el mayor, no puedo hablar aun de vínculo afectuoso tan grande porque su corta edad aun no le permite establecerlo.

El secreto del vínculo entre abuela materna y nietos no es invento mío y por eso me atrevo a relatarlo. Ejemplos de este vínculo existes por doquier y pudiera escribir una tesis solo ejemplificándolos porque conozco varias familias donde ocurre.

Hace unas semanas que encontré un artículo que explicaba por qué las abuelas maternas son una parte importante en la vida de un pequeño y en algunos de los argumentos vi una convergencia total con mis sentimientos hacia mis nietos.

Sé que la mayoría de las abuelas maternas hemos podido experimentar esa especial conexión que existe entre ella y sus nietos. Un vínculo realmente emocional y lleno de experiencia que hace que estas abuelas sean una figura fundamental en la vida de cualquier niño. Sobradas razones nos hacen suponer tener mayor “responsabilidad” con sus nietos y que su influencia en la vida del pequeño, este la recuerde por siempre, aun cuando este lejos de ella la mayor parte de su vida.

En el último artículo que leí se explica de la existencia de ciertos parámetros genéticos relacionados con esto y me llevó a escribir también al respecto teniendo en cuenta mis propias experiencias.

El artículo en cuestión relaciona ese vínculo a que la mujer ya nace con los óvulos desarrollados y de ahí se puede establecer una conexión que permite afirmar que, en cierta manera, los nietos de una abuela también han estado en su vientre. 

Aunque parezca una inverosímil teoría al menos yo coincido con ella porque esa etapa de embarazo y maternidad de nuestras hijas la sentimos y disfrutamos como nuestra y en el momento del alumbramiento se sufre junto a ella los dolores del advenimiento del bebé desde las afueras del salón. Al menos en mi caso fue así.

Mi segunda ocasión de ser abuela, el muy travieso no me permitió llegar a tiempo, se adelantó a la fecha prevista, pero la noticia me sorprendió y conmovió sobremanera que a partir de ese momento conté las horas y medí la distancia hasta el encuentro con él, y con el corazón lleno de sobresaltos y una mezcla de ansiedades y alegrías.

Ese sentimiento que he vivido son motivos suficientes para coincidir con el artículo leído que asegura que una abuela materna es también una “segunda madre”. Punto de vista me llevo a seguir indagando para encontrar la relación que pueda existir según criterios científicos, y descubrí que existen varias teorías que lo afirman.

Encontré un artículo de Alejandro Jodorowsky, filósofo y ensayista chileno, que asegura que la conexión entre abuelas maternas y nietos va más allá del tiempo que hayan compartido juntos. Según él ambas personas se encuentran estrechamente ligadas por cuestiones genéticas.  De acuerdo con este criterio la carga que se transmite de la madre al hijo viene directamente relacionada con la abuela.  Hablando en términos de herencia, es esta abuela la que presume tener mayor participación genética en comparación con los demás abuelos de un niño, y aunque consideren impropio y presuntuoso de mi parte, estoy plenamente de acuerdo.

Afirma también ese artículo que hay veces en que las generaciones parecen saltearse y es por esto que ciertos niños pueden llegar a parecerse más a sus abuelos que a sus propios padres. Puede que el parecido del que hablamos no sea físico, pero sí de personalidad o la forma de caminar, de hablar…, y en este aspecto entre mi nieto y yo hay ciertas cualidades de su personalidad que se asemejan a las mías, siempre con una mezcla al resto de la familia.

Sin embargo, no descartando esta teoría, puedo afirmar que en el caso del segundo nieto el parecido es con su abuelo también materno, aquí increíblemente existen genes físicos y de personalidad entre ambos que ya vienen apareciendo en el chico y corroboran la tesis.

Volviendo a mi experiencia respecto al vínculo de la abuela materna y los nietos aseguro que existen ciertos aspectos se alejan de lo que tiene que ver con la crianza de un niño y aquí también la ciencia atribuye esto partiendo del hecho de que el feto posee muchísimo material biológico de parte de su madre.  Y la ciencia demuestra que más allá de que la mitad de los genes de un pequeño correspondan a la parte paterna, la madre sigue alimentado a un hijo luego de la concepción en la que ambos padres tuvieron su parte.

Interpretando a Jodorwsky, quien asegura que las vivencias que han marcado a una abuela pueden ser traspasadas a su hija, me doy cuenta de cuánta razón tengo al afirmar el vínculo que me une a mis nietos. En otras palabras, dice Jodorwsky que existe una influencia emocional que puede, o no, seguir activa en el ADN y perdurar a lo largo de las generaciones. 

La información que carga el ADN de una madre en un hijo se hace verdaderamente fuerte al momento de la formación embrional. Por el contrario, los espermatozoides del hombre carecen de esta cualidad. 

Sumados, todos estos argumentos y otros de las que habla este filósofo y ensayista chileno y mi experiencia al respecto, concluyo que las abuelas maternas desempeñamos un papel fundamental en la vida de todo pequeño y es muy hermoso tener la oportunidad de gozar de este vínculo amoroso único que se da entre estas dos personas. Si es tu caso también, ¡aprovéchalo al máximo!

 

 

 


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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