jueves, 2 diciembre 2021

Transferencia tecnológica y rendimientos: aplicar la ciencia a la productividad

La producción de alimentos está definida como una prioridad esencial en la estrategia económica del país. Por ello es preciso que cualquier inversión se traduzca rápidamente en incrementos en las cosechas y reducción en los costos.

Ese es el caso de la batería de treinta y seis casas de cultivos protegidos y semiprotegidos asentadas en la Empresa Valle del Yabú, cerca de Santa Clara, las que se dedican a los cultivos de hortalizas, entre las que resaltan hoy los tomates, los ajíes pimientos y el pepino.

La hermosura de esos frutos despiertan el paladar de cualquiera a sabiendas de que proviene de una mutación oportuna hacia una tecnología menos dependiente del clima natural, pues tiene un cobertor contra los agentes agresivos y también un sistema de riego que les proporciona el agua y los nutrientes adecuados a cada planta, como parte de un paquete tecnológico que incluye además, materias orgánicas y el uso de semillas híbridas de alto potencial productivo.

Alli funcionan casi 20 mil metros cuadrados de esos cultivares con un rendimiento que supera las 120 toneladas por hectáreas al año en más de quince variedades de hortalizas, a la vez que sus trabajadores devengan un alto salario vinculado a los resultados productivos.

Experiencias como esta merecen ser extendidas a  otras entidades agrícolas, porque si bien es verdad que se necesitan inversiones para asumirlas, también lo es que su éxito está dado por el rigor y creatividad con que hoy cultivan hortalizas en las casas protegidas del Valle del Yabú.


Luis Evidio Martínez Díaz

Periodista Graduado en la UH como Licenciado en Periodismo 1991, prefiere el debate y el análisis de los acontecimientos que le circundan.

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