jueves, 2 diciembre 2021

Tapaderos contra viento y marea

Productores manicaragüenses de tabaco tapado trabajan por asegurar la producción de la capa exportable como los mayores apartadores en Villa Clara.

Productores manicaragüenses de tabaco tapado trabajan por asegurar la producción de la capa exportable como los mayores apartadores en Villa Clara.

Limitaciones impuestas por los resultados de la cosecha anterior y la escasa disponibilidad de recursos materiales deterioran la campaña 2018-2019 en Manicaragua, municipio de Villa Clara con la responsabilidad del más del 60 % de la producción tabacalera en la provincia central. La disminución de las áreas dedicadas tradicionalmente al cultivo de la solanácea resulta significativa.

Sin embargo, en medio de condiciones adversas, los cosecheros de tabaco tapado se enfrentan con intrepidez y, con discretas pero mejores condiciones, apelan a solucionar trabas que imposibiliten las vegas ya tradicionales. Y en la condición de mayores aportadores de la capa exportable, no renuncian a los compromisos de siembra a fin de asegurar la producción de la hoja. Así lo confirman Manuel Pérez Denis y Félix Pérez Romero, padre e hijo, exponentes sostenedores de la tecnología en el territorio.

“Ha sido un año duro, cualquiera hala para atrás, primero las lluvias de mayo y ahora, todo tardío o no aparece, pero nos esforzamos y buscamos por nuestros medios los palos y parte del alambre para techar, ya casi estamos cerrando las 7 hectáreas, siempre hemos llegado hasta ahí con la siembra que promete pues confiamos en la variedad escogida por primera vez, corojo 2010 de mucho rendimiento de capa”, asegura Pérez Denis, experimentado productor.

Asimismo, estos tapaderos produjeron buena parte de las posturas en un vivero tecnificado. “En el cepellón logramos sembrar 900 bandejas para 135 mil posturas que nos dio para cubrir la mitad del área, ya para la cosecha próxima, incrementaremos la producción con otro túnel. Aunque la tecnología se encarece y requiere mucha dedicación y esmero sobre todo el trasquileo o selección que es un trabajo casi quirúrgico, hay mayor aprovechamiento y desarrollo de la postura”, refiere Félix.

A casi dos meses de cosecha, ambos productores proporcionan los golpes a tiempo: aporcar, encanterar, marcar las cajuelas para el riego pesado, únicos en esta práctica, en fin, pasarle la mano según te pida el plantaje, al decir de Manuel quien junto a su hijo, batalla por la utopía de lo posible a fuerza de la resistencia.


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