Sáb, 12 junio 2021

Sin detenerse: complejidad sanitaria en Manicaragua.

Con una constante inestabilidad de subidas y bajadas en la curva de positividad de la Covid-19 han transcurrido los últimos días de febrero en el municipio montañoso Manicaragua de Villa Clara.

Cuando el reporte de un día crea expectativas de posible contención de la epidemia en Manicaragua e, incluso, pasan días sin reporte de confirmados, la esperanza de mejoría cae y se retorna al  conteo regresivo por el incremento.

Con la tendencia al incremento y dispersión cierra el mes; de ahí que, mientras se logra el levantamiento de la cuarentena modificada en dos zonas del poblado, se abren dos nuevas a partir del último control de foco localizado con un positivo contagiado en la ciudad de Santa Clara que generó, aunque no tan extenso, un número de contactos directos.

Muy comprometida la situación epidemiológica por la evidente carga viral circulante se reporta 66,5 de incidencia, una de las más altas de la provincia. Mientras en la montaña, el Área Jibacoa reduce considerablemente la tasa, 6,29 en estos momentos, lo que evidencia control de la transmisión en la región montañosa que, a casi un año de enfrentamiento a la Covid-19, reporta casos positivos a la enfermedad.  

En Manicaragua se trabaja en 4 controles de foco, localizados mayormente en el poblado cabecera. Cinco centros de aislamiento se mantienen abiertos para los contactos directos que, con prontitud, se aíslan a partir de la profundización en las encuestas y pesquisas activas, que se mantienen a más  del 95% como promedio diario.

Mientras, como novedad lamentable, en las cifras de activos se registran tres pacientes en edades pediátricas, incluido un menor de 2 años. No se trata de números, sino de niños que los mayores exponen por irresponsabilidad y violación de las medidas sanitarias en la actual fase de transmisión autóctona. Los menores se mantienen en estado clínico estable.

A pesar de todo el accionar en Manicaragua a fin de contener la transmisión, hay brechas que aún  contribuyen a elevar el riesgo epidemiológico en el municipio, sobre todo, si se tiene en cuenta que, desde el primer control de foco detectado en el actual rebrote, generalmente, los focos de trasmisión se han originado por personas contagiadas fuera del territorio, pero, que se han convertido en transmisores de la enfermedad por violación de los protocolos establecidos en el municipio montañoso.


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