jueves, 2 diciembre 2021

José Félix tiene historias para contar

José Félix Moreno es uno de los galenos villaclareños que labora en la zona de Jibacoa perteneciente al Plan Turquino de Manicaragua. Recientemente se incorporó a su consultorio médico tras finalizar su misión en Brasil.

José Félix Moreno es uno de los galenos villaclareños que labora en la zona de Jibacoa perteneciente al Plan Turquino de Manicaragua. Recientemente se incorporó a su consultorio médico tras finalizar su misión en Brasil.

El joven santaclareño José Félix Moreno a quien el amor lo impulsó hace seis años a las lomas manicaragüenses, tiene historias que contar. Desde que se graduó, trabaja en el plan Turquino, labor que aunque es un poco difícil, tiene sus encantos.

”En el último año de la carrera me enamoré de mi actual esposa, ella es de aquí de Jibacoa y decidimos venir juntos a realizar el servicio social a esta zona, pues realmente me gusta la vida de campo», explica este doctor que recientemente llegó de cumplir misión en Brasil.

En la serranía manicaragüense existen 14 consultorios médicos de la familia, de ellos 7 pertenecen al área de Jibacoa, una zona caracterizada por el difícil acceso y donde hay viviendas a las que casi es imposible llegar. El consultorio médico número 8 de la comunidad «Luís Lara» fue el bautizo de fuego para este galeno que prefiere la vida en la montaña.

“El trabajo de un médico de la montaña es duro, pues estás en un lugar donde prácticamente no hay trasporte público, sus habitantes lidian a diario con esas dificultades y en ocasiones resulta muy difícil transportar a un enfermo. Las enfermedades más frecuentes son las crónicas no trasmisibles, el parasitismo, las osteoarticulares y el alcoholismo”, comenta este galeno.

Pero las propias adversidades del relieve montañoso le han impuesto al doctor José Félix nuevos desafíos como andar a caballo, cuestión que se le complica en temporada ciclónica o de intensas lluvias.

“El médico de la montaña tiene que saber montar a caballo y ser un buen jinete. Yo recuerdo que al inicio de estar aquí me vinieron a buscar porque había un anciano en Pico Blanco que estaba muy deshidratado. Tuve que preparar mi mochila con todos los recursos médicos, pues no sabía realmente a qué me iba a enfrentar. El hijo del señor había traído otro caballo, me monté y por casi dos horas estuvimos cabalgo hasta llegar a la casa. Cuando me fui a bajar no podía caminar, estaba entumecido, quería caminar y no podía, era la poca costumbre de montar a caballo. En cuanto me recuperé, entré y atendí al anciano al que tuve que ponerle un suero y esperar unas horas para ver su reacción. Por suerte muy pronto se vio la mejoría del señor y yo pude respirar más tranquilo”, relata el joven de bata blanca.

Pero ni las crecidas de los ríos, ni los días difíciles de huracanes en la serranía, ni la privación de algunas comodidades, ni el estar alejado de la capital provincial  y de la familia, han hecho que este médico abandone la montaña.

”Solo estuve un año y cinco meses fuera de este lugar, fue cuando estuve en el Brasil en la misión, y que por cierto fue una zona también muy apartada, de difícil acceso, me sentía cómodo. Este lugar lo adoro, pues me gusta el ambiente de la campiña, la tranquilidad, escuchar el sonido propio de los pájaros, de los árboles, de los ríos. Además, la gente de aquí es muy sana, amable y las muchachas son más bellas”, expresa sonriente el doctor Morales.

Una población de más de 4 mil 360 habitantes comprenden la zona de Jibacoa, un sitio de la geografía villaclareña que cerró el 2018 con todos los indicadores del programa materno infantil en cero, es decir no hubo deceso en menores de un año, ni de cinco, ni muerte materna, ni bajos pesos al nacer, ni malformaciones.

“Esto es un resultado de todos los que trabajamos aquí arriba donde la labor de las enfermeras es también vital, ellas son muy exigentes y responsables con las embarazadas. Tenemos un control y seguimiento estricto de aquellas embarazadas que viven en lugares muy intrincados, y donde hay que prever como sacarla en caso de una complicación, así también con los menores de un año“, comenta el galeno.

Como este joven médico del lomerío manicaragüense, otros también desandan a diario estos parajes de la serranía villaclareña, cumpliendo el sueño de un hombre que creyó, hace 35 años, en la utilidad de médico y la enfermara de la familia.


Belkis Vidal Ramos

Periodista Licenciada en Historia y Marxismo por la UCP de Sancti Spíritus en 1993. Periodista de profesión y pasión.

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