Mar, 15 junio 2021

Entrenamiento en otros terrenos

Los trabajadores del sector deportivo han desempeñado diversas tareas durante el enfrentamiento a la Covid 19.

Muchos tragaron en seco. El estadio, los campos de futbol improvisados o no, las canchas, el colchón, los biosaludables poco a poco fueron perdiendo el furor de los mechaos, la algarabía por el triple o golazo en la revancha de los piquetes del barrio. Los tiempos pandémicos como árbitros implacables decretaron las reglas del tope, entrenamiento o pasatiempo sano necesariamente aplazados por el distanciamiento social, con ciertas ráfagas de normalidad, pero sin oportunidad a coger el paso.

Sin duda, la rutina de técnicos, profesores y especialistas del Deporte y la Recreación hubo que reinventarla. Las condiciones impuestas por la Covid-19, no fue la crónica de una muerte anunciada para ellos, sino la anunciación de una nueva remontada en otros tableros para que la pandemia no nos tranque la data que tenemos que echar , porque “oígame, todos nosotros somos una buena tropa que se puede contar con ella para prender la mecha sin demora ni miramientos” , lanzó como el mejor en picheo, José Alfredo Rodríguez, Director del Inder municipal a esta reportera hace casi un año en una conversación a lo cortico, recién salidos de una sesión del Consejo de Defensa Municipal.

No fue solo pronóstico, sino la realidad demostrada a partir del momento en que ha sido preciso limpiar las bases y clavar la puntilla. Todos los trabajadores del sector se han mantenido a estadio lleno, hasta ahora no han perdido ni un juego.

«Me pongo un poco triste por dentro, añoranza por los muchachos o por los abuelos debajo del framboyán para los ejercicios y el chachareo en la mañana, pero contento por el trabajo que realizo y las nuevas amistades», refirió Aramis Hernández con ojos satisfechos. Y la presencia de cada uno es de tanta valía en centros de aislamiento, puntos de fronteras, guardianes en zonas bajo cuarentena, en grupos de apoyo logístico para la distribución de productos en asentamientos y comunidades.

Se les ve en el ir y venir de la bodega o puntos de ventas a domicilios de aislados o personas vulnerables con jabas o carretilla en mano. Así es, con voluntad y empeño cumplen y vencen desde los más jóvenes hasta los mayorcitos quienes aprovechan la oportunidad de las bases llenas para los vuelacercas inaplazables. No dudo de la nostalgia colectiva que los cundió, sin la celebración a estadio Escambray abarrotado por atletas, entrenadores, tablas gimnásticas, equipos comunitarios, congas y peñas deportivas, cintas, banderas multicolores, reconocimientos, en fin, el jolgorio habitual de un día de fiesta.

Pero hubo fiesta callada para ese equipo ganador en nuevos terrenos y a estadio lleno por el pueblo que los aplaude.


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