jueves, 5 agosto 2021

«Nusubuco» para Sebastian

En tiempos de coronavirus, los pequeños de casa también sacan sus propias conclusiones sobre cómo proceder frente a la pandemia.

—Oye eso primo, dice Sebastian que la vida bajo el mar es mucho mejor.

—Eso lo dice porque este mundo está muy mal.

—Claro, así no coge el <<Curunavirus>>.

Mi carcajada ante tal ocurrencia de quien solo llega alos cinco años, no se hizo esperar. Su réplica a mi reacción fue instantánea.

—¿De qué te ríes?

—Te imaginas a Sebastian con nasobuco.

—Pero si el no sale a la calle.

—Si sale a la calle se lo comen, ¡como está la cosa!– pensé en alta voz.

—¿Y por qué se lo van a comer, primo?

Por un instante olvidé que hablaba con una niña. Tuve que apelar al ridículo para cambiar el tema de una conversación tornada demasiado seria para alguien de su edad. La invité a cantar y a bailar con Sebastian: “bajo del mar, bajo del mar…”

—¡Primo espérate! ¡Pon pause ahí! ¡Voy a buscar mi <<nusubuco>>>! ¿Te traigo el tuyo?

—¿Para qué te lo vas a poner ahora?

—Porque vamos a cantar y así no se nos pega el <<Curunavirus>>.

—Pero si nosotros no tenemos Coronavirus.

—¿Y qué tú sabes?

Esta vez, su pregunta sí que me dejó en ridículo.

—Tráemelo, tráemelo– lo único que atiné a responder.

—Toma primo, porque si Sebastian coge <<Curunavirus>> entonces sí estamos  jodidos.

Nunca antes sus preguntas fueron mejores que las mías. Nunca antes sus respuestas me hicieron pensar tanto. Entonces, me puse el nasobuco, porque Sebastian no se nos puede enfermar.

Este texto también fue publicado en el Blog Brújula sur


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