jueves, 29 julio 2021

Frente a la pantalla: Vidas Cruzadas

Grabar en una escenografía real, personajes cotidianos, romance (quizás no del todo explotado), y tener como eje central a la familia con su cotidianeidad, fueron puntos a su favor para tener de su lado a los televidentes.

Grabar en una escenografía real, personajes cotidianos, romance (quizás no del todo explotado), y tener como eje central a la familia con su cotidianeidad, fueron puntos a su favor para tener de su lado a los televidentes.

No es un secreto que la novela cubana siempre encuentra un público ávido de su trama. Público que le da confianza y se aventura a acompañarla. Esta vez Vidas cruzadas superó muchos aspectos de las últimas propuestas de su género transmitidas por Cubavisión, pero continúa siendo el guion la peor pesadilla. Una selección adecuada, sutil y limpia de la música resultó uno de los aciertos contundentes de la telenovela recién concluida. Compuesta por Alejandro Falcón demostró elegancia y guio constantemente al espectador sin demasiada parafernalia, ni letras pegajosas, y sí con un ritmo y un tono que favoreció la intención del dramatizado, acompañar la trama.

Una trama que le faltó complejidad, o situaciones tensas. Puntos que permitieran el avance, o un conflicto más sólido, personajes no del todo acabados, una situación familiar no siempre bien cerrada, aun con una selección de la historia que pudo tener varios criterios para polemizar y explotar algunos elementos básicos del drama.

Muchos capítulos se regodearon sobre lo mismo y no todos los personajes lograron convencer; por ejemplo Isabel con un cambio de personalidad demasiado simple. Lo más desacertado, a mi juicio, fue el desenlace final, extremadamente acelerado y sin un giro significativo que evidenciara su cercanía. Y no hablamos de una trama sustanciosa que no pudiera acabar en cualquier momento, pero sí de recrear un poco más el desenlace.

Sin embargo, considero, la novela logró simpatizar entre los televidentes. Grabar en una escenografía real, personajes cotidianos, romance (quizás no del todo explotado), y tener como eje central a la familia con su cotidianeidad, fueron puntos a su favor para tener de su lado a los televidentes, quizás con menos exigencias, mas necesitados de espacios para entretenerse y, en su fin más básico, la novela lo logró.

Nuevos rostros aparecieron con llamativas actuaciones, otros no lo fueron tanto, como casi siempre sucede en toda puesta en escena, acompañados de otros actores más consagrados. Aunque, de manera general, esta nueva entrega fue de actores jóvenes, con caras no tan conocidas que siempre se agradece.

Otro punto a favor resultó la fotografía, y las tomas y encuadres, con imágenes que gratificaban la vista, no olvidemos que esto son aspectos positivos que generalmente alabamos a las telenovelas brasileñas, y una calidad visible.

Vidas cruzadas entretuvo y captó audiencias. Esperemos por la nueva entrega, al final somos cubanos y, por ende, el género nos viene desde el ADN.


Grettel Rodríguez Bazán

Colaboradora Licenciada en Periodismo por la UCLV 2009, disfruta las creaciones audiovisuales e imparte docencia sobre televisión.

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