jueves, 29 julio 2021

Esto es una guerra sin cuartel: cada cual desde su trinchera

La cifra de contagio en el mundo por el nuevo coronavirus supera hoy los 21 millones de personas y más de 770 mil los fallecidos con una letalidad de 3,58 % en 185 países. Por favor cobata la pandemia desde su trinchera.

Tengo 60 años y por suerte nunca he vivido una guerra, sin embargo, lo que he leído y estudiado me basta para que me aterre la idea de una acción bélica como mismo ahora me aterra (por llamarlo de alguna manera) el temor que me da el contagio de la pandemia y aunque no soy la persona indicada para hacer definiciones, me parece estar en guerra.

Y digo que estamos en guerra porque al escuchar el parte del doctor Francisco Durán, Director Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, veo que la cifra de contagio en el mundo que ya superó el 16 de agosto los 21 millones de personas y más de 770 mil los fallecidos con una letalidad de 3,58 % en 185 países. Y no me detengo en la Región de las Américas, aunque también son cifras alarmantes, porque mi objetivo no es dar números, sino continuar llamando a la responsabilidad y a la necesaria prevención de la pandemia.

Aunque muchos no piensen como yo, otros que la han vivido en carne propia saben por qué hace falta disciplina y responsabilidad, porque esta semana ha sido de altos números y duro batallar, coincido con lo que leí en el periódico Vanguardia.

La situación que vive el mundo contagiado con la COVID-19 es una guerra sin cuartel a la que no solo deben enfrentarse las autoridades gubernamentales y las autoridades sanitarias con sus medidas muy bien diseñadas y los protocolos establecidos, sino es una guerra de todos. Un enemigo muy poderoso, invisible para colmo, y con el arma capaz de matar en breve tiempo.

Pero lo peor es que lo provocamos, (algunos piensan que eso no les tocará, otros confían en el quehacer de los especialistas y hay quienes ya ponen sus esperanzas en la vacuna que se dice que Rusia patentó hace unas horas y produce en gran escala). Y reitero, aunque ya se hable de una vacuna creada por Rusia, por qué no usamos las únicas vacunas con que contamos hoy y son capaces de evadirlo: mascarillas, higiene y distanciamiento social.

Yo aprendí hace meses que son esas las únicas armas de combate y las uso desde entonces, sin embargo, de qué me sirven si otros no las usan y multiplican entonces la agresión. Una que hace una semana se multiplica en el rebrote adelantado a lo previsto por los especialistas.

Las necesidades cotidianas existen y hay que salir a resolverlas, como también existen los escudos que debemos portar para combatirla, mezcladas unas y otras podemos avanzar y ganar así la doble batalla:  a la COVID y a las necesidades que nos impone la vida.

Pero si ud no tiene conciencia de que así es, entonces la guerra está perdida para todos. Se ha demostrado que pueden morir personas de todas las edades, pero, y soy reiterativa con el asunto, quienes llevamos la peor parte somos los adultos mayores y entre ellos los que padecen de enfermedades de base, y parece que esto a los irresponsables no les preocupa.

Acaso no han analizado que esas personas son los abuelos de casa, los que han trabajado durante toda su vida para encaminar a sus familias y no merecen morir solos y tristes.

Los textos históricos recrean páginas de terror cuando se refieren a las guerras mundiales, a las civiles ocurridas en distintas partes del mundo, a las guerras de expansión y conquista. Leemos y nos perturbamos con esos sucesos, lamentamos las pérdidas y nos ponemos de parte de las víctimas.

A esa hora no importa el dinero, el negocio, la cultura, ni las propiedades, solo importa la vida. La población civil una parte se esconde y la otra, como soldados, salen a combatir. Esa es la guerra armada.

¿En qué país en guerra ud ha visto que la población se preocupa por algo material que vaya más allá de lo necesario para enfrentar y vencer al enemigo? Simplemente sale a combatir o se esconde del alcance de las armas de fuego y las bombas. Protegen sus vidas, que es lo más valioso.

¿Por qué no hacer ahora lo mismo? El personal imprescindible en este combate que salga como cada día lo hace desde que comenzó la guerra de hoy, pero ud si no lo es, ¿qué hace en la calle? ¿Por qué no guarda el distanciamiento físico necesario? ¿Por qué le cuesta llevar la mascarilla? Así y solo así, combatimos desde nuestras trincheras al invisible enemigo.

Solo reflexione al ver la estadística del mundo y al ver y escuchar cada mañana al doctor Durán. En Cuba, por ejemplo, en la última semana las cifras de contagios ascendieron considerablemente, en casi todos los grupos etarios, aunque por suerte para nosotros, no la de fallecidos.

Y conocemos de las armas … esas que necesitamos, y de los soldados, esos valientes… en el combate férreo por salvar las vidas, porque a diario nuestros medios de información lo comunican y lo reconocen.

Ayudemos entonces a esos capaces y necesarios en este combate, a que logren su objetivo, ¿cómo?, pues quédese en casa y evite el contagio.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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