Lun, 14 junio 2021

Una vida bien diseñada

En el mundo moderno es recurrente escuchar el término desing thinking, o pensamiento de diseño, cuya área va más allá de la estética de las cosas para centrarse en el crecimiento personal y lograr, con los mismos procesos con los que se crean productos tecnológicos, dar una forma organizada y efectiva a la vida.

En el mundo moderno es recurrente escuchar el término desing thinking, o pensamiento de diseño, cuya área va más allá de la estética de las cosas para centrarse en el crecimiento personal y lograr, con los mismos procesos con los que se crean productos tecnológicos, dar una forma organizada y efectiva a la vida.

En el mundo moderno es recurrente escuchar el término desing thinking, o pensamiento de diseño, cuya área va más allá de la estética de las cosas para centrarse en el crecimiento personal y lograr, con los mismos procesos con los que se crean productos tecnológicos, dar una forma organizada y efectiva a la vida.

La teoría, no tan descabellada, parte de escribir todo en un papel o agenda, para tener bien presente cada uno de los aspectos, tal y como si se estuviera esbozando un producto.

Como primer paso explicita empatizar como el primer elemento, pero hacerlo hacia el interior. O sea, observarse en hábitos, rutinas, costumbres para ser capaces de detectar qué es lo que se debe mejorar. Quizás desde algo tan sencillo como hacer más ejercicios físicos, hasta redefinir el carácter y el trato.

En un segundo paso la teoría se centra en definir a partir de lo que detectamos deberíamos transformar.

Posteriormente se pasa a desarrollar ideas al respecto, no importa los plurales o abarcadoras que resulten; mientras más, mejor, así no se dejan de lado cada uno de los detalles que en fin de cuentas son sumamente importantes para lograr con éxito nuestros propósitos.

Una vez llegado a este punto el pensamiento de diseño pasa al plan de acción que dejará bien claro cómo llevaremos a cabo el proyecto, todo lo que se necesita, cómo incorporarlo a nuestra rutina.

La última fase consiste en la prueba o llevar a la práctica todo lo que hasta el momento recogimos en las notas. Solo así seremos capaces de percatarnos de posibles errores, reajustes a realizarle al proyecto y retoques.

Por muy filosófico que parezca, muchas personas afirman que sí funciona y que lo mejor es que se puede aplicar tanto a acciones tan cotidianas como cocinar hasta decisiones trascendentales como un cambio laboral, de pareja y hasta de vida.

¿Hacemos la prueba?


Carmen Milagros Martín Castillo

Periodista Licenciada en Periodismo por la UCLV 2012. Editora del sitio web de Telecubanacán, amante del universo digital.

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