sábado, 25 septiembre 2021

A Francisca la muerte no la atrapa

Francisca Abreu Abreu es una villaclareña de 103 años residente en Cienfuegos, pero hace un año se encuentra de visita en Santa Clara. Esta centenaria muestra una asombrosa salud y un deseo inmenso de continuar viviendo.

La historia que les voy a contar es real y juro que aunque pude tener semejanza con uno de los cuentos de Onelio Jorge Cardoso, mi Francisca es única.

Tiene piel oscura, muy cuidada, pelo corto blanquecino, una sonrisa  perfecta y un cuerpo que nada tiene que envidiarle a las criollitas de  Wilson. Se le ve por el reparto Escambray en Santa Clara, en una que  otra visita, donde siempre recibe frases de cariño de sus  vecinos.

Francisca Abreu Abreu tiene 103, vive sola en Cienfuegos y está vinculada a una casa de abuelos de ese territorio. Como señora  precavida, cuando inició la pandemia el pasado año, decidió venir para  casa de su nieto en Santa Clara, hasta que la situación epidemiológica  mejorara.

Nacida el 3 de  diciembre de 1917, con la pandemia de la gripe española, según le contó su madre, esta anciana pasó mucho trabajo en su  niñez, pero conserva una  asombrosa lucidez, una alegría contagiosa y un gran sentido del humor.

 A  través de un relato exquisito bien hilvanado, Francisca recuerda su infancia, su juventud y su etapa de trabajadora en la fábrica de cigarros de Ranchuelo Trinidad  y hermanos, así como su presencia  eventual como cocinera en la Casa Dupont  de Varadero.

Para asombro de esta reportera, Francisca no padece de ninguna enfermedad a no ser algún catarro, anda por  el reparto Escambray haciendo sus visitas y no resiste que la sujeten para caminar.

Según la centenaria, el secreto de su longevidad radica en haber trabajado mucho, ayudar siempre al que lo necesite y tomar en las mañanas una cucharada de miel con limón y luego el café.

Su nieto Daniel Reyes comenta que Francisca es muy activa, pela un saco de yuca en un abrir y cerrar de ojos, en su casa  en Cienfuegos lo hace todo: limpia, cocina, lava, va diariamente a la casa de  abuelos en una guagua  y viaja sola a La Habana, Santiago de Cuba y a Jamaica. Cuatro hijos, 16 nietos, 17 bisnietos y 6 tataranietos y miles de amigos,  es la  descendencia de Francisca, que  como la  del cuentero mayor, Onelio Jorge Cardoso, a  sus 103  años la muerte no la  atrapa.


Belkis Vidal Ramos

Periodista Licenciada en Historia y Marxismo por la UCP de Sancti Spíritus en 1993. Periodista de profesión y pasión.

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