lunes, 27 septiembre 2021

Villa Clara junto al Comandante Invencible

El pueblo villaclareño recibirá en Cuatro Palmas el cortejo fúnebre que por todo el país traslada desde esta mañana las cenizas del Comandante en Jefe. Telecubanacán desde diferentes puntos de la geografía villaclareña recoge el paso del cortejo fúnebre.

El pueblo villaclareño recibirá en Cuatro Palmas el cortejo fúnebre que por todo el país traslada desde esta mañana las cenizas del Comandante en Jefe. Telecubanacán desde diferentes puntos de la geografía villaclareña recoge el paso del cortejo fúnebre.

En Cuatro Palmas, en el kilómetro 230 de los límites con Matanzas, justo en Cascajal,  será este miércoles el primer punto de encuentro de los villaclareños con la multitud de homenaje póstumo que brinda el pueblo al líder histórico, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en su tránsito hacia al legendario Santiago de Cuba.

Allá, las grandes hojas o pencas de guano del árbol simbólico del país, saludarán con firmeza otro periplo de victoria, de Revolución perdurable, tal como ocurrió aquel luminoso 7 de enero de 1959 cuando Fidel y los barbudos bajaron de la Sierra Maestra y transitaron rumbo a La Habana por toda la Carretera Central.

Algunos rememoran aquel paso, en horas de la mañana, y otros tributarán respeto y admiración, ya en la tarde, a un hombre, a un  revolucionario, que transformó los destinos de los cubanos y contribuyó con su gallardía a emancipar diferentes naciones de diferentes latitudes.

El momento, como aquel, será de emoción perdurable. Así lo describe el barbero Alfredo Carballo Ramos, testigo entonces, como otros habitantes de la localidad, de aquella parada momentánea que hizo la Caravana de la Libertad en Cascajal, y en la cual Fidel preguntó por las condiciones técnicas y la zafra del ingenio George Washington, o las tierras de latifundistas relacionados con el régimen de Batista.

Fue así durante el tránsito por muchos pueblos pequeños, y hubo un saludo, y también una parada obligatoria para aquel típico cubano que sembraba historia.  Antes, como ahora, los colores, azul, rojo y blanco, propios de la gallarda e inigualable bandera cubana, no rendirán otro postrer tributo al histórico revolucionario universal.

¡No!, ¡no será ese el instante!, pues sus ideas estarán siempre presentes en la fructífera floración de las palmas reales y en el firmamento de una tierra que jamás claudicará en el recuerdo y estancia permanente en la victoria de los cubanos.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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