Lun, 14 junio 2021

Parientes por la adversidad (+Fotos)

El Valle del Sumidero de Jibacoa "Las Trancas" atrae la atención; pero luego de la Tormenta Tropical Eta, este sitio de la geografía manicaragüense se popularizó.
Valle de Jibacoa
Valle de Jibacoa

Asociado a las intensas lluvias se hizo distintivo en Manicaragua el Sumidero Las Trancas. Con característico porte, despunta a 7 kilómetros de Jibacoa, asentamiento principal de la serranía, marcado por fuertes contrastes de dos formas de relieve bien diferentes: polje y montañas de pendientes abruptas.

El llamado sumidero en la base de la loma Guaniquical es el accidente geográfico que hace excepcional al valle. Se le conoce también como su garganta. La evacuación de las aguas de los ríos Jibacoa y Caney y el escurrimiento de montañas se efectúa por el sumidero con abertura en la superficie superior a los 5 metros.

La reducida capacidad de paso del conducto principal impide evacuar las aguas desde el valle durante la ocurrencia de fuertes crecidas e intensas lluvias, lo que provoca las inundaciones. Las aguas desaparecen lentamente  por su tragadero, se sumergen en la montaña, para reaparecer al otro lado en el valle trinitario. El fenómeno empeora con la entrada de sedimentos y empalizadas.

Lo  manso y apacible del valle se quiebra con las retenidas. Esto aquí parece un brazo de mar. Los lugareños marcan como la última inundación más grande no solo por extensión en el área, sino también por el tiempo que demoró la bajada de las aguas, “en el año 1988,  Fidel anduvo to’ esto  arriba de una BTR,  lo único que se veía  eran botes y más botes”. De nuevo, las aguas acumuladas por las lluvias de  la tormenta tropical Eta atragantaron la faringe del sumidero.

De igual manera, a unos kilómetros de Mataguá, la corriente  de agua sacó de la senda al Río Los Pasos y el puente Clemente sintió la embestida del torrente turbulento. La avería en el pasadero impidió la circulación de carros pesados por la vía izquierda de la carretera Santa Clara a Manicaragua y hacia otras provincias centrales  con marcado impacto en lo económico y social.

Nunca antes el puente Clemente y el río Los Pasos tuvieron  tanta referencia  en los medios, que en estos tiempos en que la adversidad los emparentó con el sumidero; ni cuando “allá por los años 30, el río se tendió por esa sabana que daba miedo, ni cuando se tiró el puente”, según Luis Alberto Álvarez, residente en la zona.

Quizás se conocieran más si se hubiese mantenido lo que originariamente se tiene como la fundación de Mataguá en  1868, ubicado entonces en las márgenes del río Mataguá y de ahí toma su nombre., hoy se llama Los Pasos y debe su designación a los 3 o 7 pasos (no se precisa) a cruzar desde Mataguá a Manicaragua en aquella época, situación no  despreciada por el dueño de las tierras, el señor Clemente que mandó a construir el puente y especuló con él cuanto pudo.

No se sabe si los retumbos de la existencia de ambos queden,  pero vencida una y otra retenida, el sumidero  sí  permanece ahí, presto a diagnóstico y proyectos para posibles soluciones ante la amenaza de inundaciones.


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