Vie, 25 junio 2021

El niño de la bota: símbolo genuino, imperecedero y afortunado de la ciudad

Uno de los símbolos genuinos de la ciudad cubana de Santa Clara es sin dudas la estatua de El niño de la bota infortunada, situada en la actualidad a un costado del céntrico Parque Vidal, frente al Teatro "La Caridad".
El niño de la bota después de 1989.

Su aparición en la historia de la villa data del año 1925 con el proyecto republicano de transformación del ambiente colonial de la antigua Plaza Mayor en una imagen ecléctica, que incluyó además la colocación del monumento a Marta Abreu de Estévez, la construcción de una pérgola en parte de los terrenos que ocupaba la demolida Iglesia Parroquial Mayor y la ubicación de noventa farolas eléctricas para el alumbrado del área.

El niño de la bota original fue creado en Italia, bajo la inspiración de un acontecimiento de los Estados Unidos y  reproducido en serie por la famosa casa de ventas de objetos de arte J. L. Mott Company de New York. Allí fue comprado por un valor cercano a los 750.00 dólares.

Catálogo original donde aparece El niño de la bota.

La estatua fundida en serie, en una mezcla de calamina, fue trasladada a Santa Clara desde los Estados Unidos para su ubicación en una fuente  diseñada por el coronel Francisco López Leyva.

Rodeada de abundantes plantas ornamentales, fue ubicada inicialmente en el flanco norte de la Plaza-Parque, cercana a la Biblioteca Provincial Martí.

Su figura representaba a uno de los niños tamborileros que acompañaban a las tropas del ejército norteño en la guerra civil entre el norte y el sur de los Estados Unidos, en cuyas botas llevaban agua a los soldados luego de cada batalla.

Sin conocer la verdadera historia del pequeño bota en mano, los habitantes de Santa Clara lo acogieron desde un primer momento como algo propio y lo convirtieron en uno de sus personajes representativos.

Ubicación original de El niño de la bota.

Sin embargo, en el propio año 1925, la fuente y la escultura de El niño de la bota mostraba una nueva imagen más despejada que permitía una mejor visibilidad.

Ese cambio fue reflejado en la prensa local y escogido como diseño de portada  de la Revista Villa Clara.

Nueva imagen de El niño de la bota en el propio año 1925.

Pese a haberse convertido en una de las figuras emblemáticas de la ciudad, El niño de la bota fue retirado sin razones lógicas del Parque santaclareño y guardado en la Casa del Ayuntamiento por los años 1940.

En 1951 las autoridades municipales toman el acuerdo de reponer la estatua en el parque en una nueva fuente. El periódico El Pueblo se hace eco del suceso, y en su edición del 19 de febrero de ese año publicó el siguiente titular en su primera página: «Restituye el Ayuntamiento al Parque Vidal, “El Niño de la Bota Infortunada”.

Restitución de El niño de la bota.

Al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se decide rediseñar el Parque Vidal.

Bajo el nuevo proyecto desaparecieron las oprobiosas barreras que separaban los paseos para las personas blancas y negras y la pérgola; se cambió de lugar el busto del coronel Leoncio Vidal Caro hacia el sitio donde había caído y El Niño de la Bota se trasladó unos metros más al oeste, frente al teatro La Caridad.

Diez años después, en 1961, manos inescrupulosas robaron la bota y poco después destruyeron los pies que servían de soporte a la estatua, por lo que tuvo que ser retirada. Sus restos fueron donados al Museo Provincial, el 7 de octubre de 1970, por el ciudadano Jesús Velazco Fernández.

En ocasión de la celebración del tricentenario de la ciudad, en medio de un renacer de las más puras tradiciones autóctonas, el escultor cubano José Delarra hizo una réplica en bronce de El niño de la bota que fue ubicada nuevamente en el parque santaclareño en el año 1989, en una fuente circular, erigida en el propio lugar de su último asentamiento.

Desde entonces continúa atrayendo la atención de pobladores y visitantes como símbolo genuino, imperecedero y afortunado de la ciudad más central de Cuba.

El niño de la bota después de 1989.

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Un comentario en "El niño de la bota: símbolo genuino, imperecedero y afortunado de la ciudad"

  1. Dos consideraciones la fuente siempre estuvo en el mismo sitio en el que hoy se encuentra su réplica. La escultura del niño fue la que tuvo diferente orientación en varios momentos. Y dos el busto de Leoncio Vidal está mal ubicado, en ese sitio no fue donde calló, sino en su antigua ubicación, en línea con la estatua de Marta Abreu, cerca de un café q existía contiguo a la Parroquial Mayor hacia el fondo.