martes, 28 septiembre 2021

¿Anguilas en Cuba?

Las anguilas guardan un secreto que en caso de ser dominado puede abrir las puertas a un espectacular negocio. El precio de su carne es alto, y su consumo en los países asiáticos resulta una costumbre atada a su cultura, por lo que la especie tiene un mercado asegurado.

Nunca he pescado una anguila ya que la especie se suele capturar con trampas. Tampoco he comido su carne que resulta ser tan elusiva como el propio animal.

En cierta ocasión encontré un pescador en el río Sagua la Chica con una buena sarta de anguilas. Me explicó que la clave del éxito radica en el empleo de un anzuelo al que colocaba un pedazo de carnero que hacía arder previamente con un mechero. Me explicó que esta carne, al ser incinerada, se convertía en un bocado irresistible para el pez.

En su vida en el agua dulce el animal acumula grasa y aumenta de talla hasta que alrededor de la década de vida, comienza su migración hacia el Atlántico.

Está documentado que la anguila no ingiere alimentos durante ese viaje sin regreso. Durante el trayecto pierde grasa y este espacio de su cuerpo es ocupado por las huevas que lanza en el mar de los Sargazos, a unos 500 metros de profundidad ,en una ceremonia de la cual existen pocos detalles

Un biólogo me comentó que se manejan varias teorías para explicar las causas del ayuno y la migración. La más aceptada asegura que la grasa acumulada llega a cerrar el acceso de los alimentos al estómago y esto de alguna manera dispara el instinto reproductivo.

Las hembras son capaces de expulsar cerca de 9 millones de microscópicos huevos por ejemplar antes de morir. Imagino que estos cuerpos en descomposición crean un ambiente nutritivo para el plancton del que se alimentarán las diminutas larvas de la especie cuando estas eclosionan.

Las anguilas guardan un secreto que en caso de ser dominado puede abrir las puertas a un espectacular negocio. El precio de su carne es alto, y su consumo en los países asiáticos resulta una costumbre atada a su cultura, por lo que la especie tiene un mercado asegurado.

La búsqueda del secreto reproductivo de la anguila ha costado millones y hasta la fecha nadie ha encontrado la forma de industrializar su reproducción, este es el santo grial de la especie, por lo que el hombre continúa engordando los ejemplares ya nacidos y con cierto nivel de crecimiento, desde hace cientos de años.

La cría intensiva suele estar matizada por múltiples imprevistos, por lo que Cuba ha optado por exportar una parte de los animales jóvenes que entran a nuestros sistemas fluviales. Esta realidad se repite en cualquier otro lugar del mundo que intente obtener dividendos con una especie que pudiera dar dinero para todos pero que se resiste hasta el momento en revelar uno de sus secretos más importantes.






Arnaldo Díaz Jiménez

Director de Televisión en Telecubanacán Graduado de Lenguas Extranjeras 1987 se interesa por el desarrollo científico y medioambiental. Es Realizador del Programa de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

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