jueves, 29 julio 2021

Mata, un día para los ausentes

Cada 19 de marzo en Mata se celebra el Día del Mátense Ausente; celebración para propiciar el reencuentro de aquellos que un día partieron en busca de nuevos horizontes.

Cada 19 de marzo en Mata se celebra el Día del Mátense Ausente; celebración para propiciar el reencuentro de aquellos que un día partieron en busca de nuevos horizontes. Este año será diferente, la pandemia que azota a la humanidad no permite el reencuentro; hoy, 19 de marzo, el reencuentro se realizará en las redes sociales.

Uno de esos inolvidables era Yeyo, El Negrito, un auténtico personaje de Mata, mi pueblo natal. En los recuerdos de mi niñez lo veo llegar a casa de María, mi abuela materna, cada amanecer.

El primer café del día, Yeyo lo saboreaba en casa de mi abuela, mi casa también. No olvido que Yeyo desayunaba en casa como cualquier miembro de la familia. Me parece verlo, siempre de levita, bastón y sombrero a la manera de Benny Moré, el bárbaro del ritmo, o, quizás, de un noble caballero de inicio del siglo XIX. Ese estilo peculiar de vestir atraía a los niños de entonces.

Rogelio Linares, como realmente se llamaba, siempre limpio y con su tabaco habitual, después de degustar aquel delicioso desayuno que acompañaba al café matutino partía a sus quehaceres cotidianos. Al menos yo así lo recuerdo.

Yeyo era el mandadero del pueblo, fundamentalmente, era quien reservaba los pasajes para el único ómnibus que transitaba por el pueblo rumbo a la Habana, y que se reservaban en Encrucijada.

Era un personaje de esos que te hacen reír. Su jocosidad contagiaba. Siempre un cuento a flor de labios y un bailecito regalaba como obsequio a mi abuela antes de marcharse.

De regreso también volvía allí. Traía resueltos todos los encargos y, eso sí, cada vuelto sin faltar un centavo y sin equivocaciones de cuentas. La historia del acontecer de aquel día la relataba de punta a cabo y sacaba sus cuentas de lo que debía devolver a cada persona. Por supuesto, él sabía que encontraba en el hogar de mi abuela siempre una ración de alimentos con el que disipaba su apetito del día.

Alagaba a mi abuela al saborear cualquier plato que comía. No solo porque así garantizaba los del día siguiente, sino porque en realidad el elogio a su elaboración era bien merecida. Luego partía satisfecho y orgulloso del deber cumplido con la entrega de las encomiendas con las que había iniciado la faena del día. Similar sucedía cada jornada.

Hoy 19 de marzo, en este Día del Mátense Ausente vuelvo a compartir estos recuerdos que redacté hace un tiempo ya. Con ello trato de revivir a todos los ausentes de mi pueblo. No olvido tampoco a otros personajes populares: Catalino, Pirilo, Martin, Vaca Mona, Esteban Moré, mis abuelos maternos, mi abuela paterna, y muchos otros parientes y personajes que en otra inspiración también cronicaré.

Una historia para mi familia y para todos los matenses ausentes o presentes en Mata; que mi historia constituya una enhorabuena porque estos personajes muy queridos y no olvidados por los que nacimos y vivimos parte de nuestras vidas en este pequeño paraje de la geografía villaclareña o de la antigua provincia Las Villas, como suelen decir aún muchos al referirse a Mata.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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