Lun, 26 julio 2021

Los revendedores, otro trabajo por cuenta propia…

En la actualidad los revendedores son una especie parásita que no solo desangran a los que viven de su salario, sino que constituyen un enemigo silencioso y dañino para el país.

Mucho se  ha hablado del tema de los revendedores, un personaje  que cada día toma mayor  protagonismo en la sociedad cubana. No pretendo descubrir  nada  nuevo, solo procuro llamar a la reflexión sobre este  individuo que le hace la vida más difícil a esos que viven honradamente del salario y desacreditan con su actuación el esfuerzo de un gobierno por garantizar  los recursos necesarios a su población.

El revendedor es aquella  persona que revende algo poco después de  adquirirlo, habitualmente de manera ilegal o desautorizada. Y no me refiero a esos que adquieren determinadas mercancías fuera del país y luego la venden de manera ilegal. Me refiero exactamente a los que como aves de rapiña, viven pendientes de lo que sacan en cualquier tienda y deja posibilidades para sacar ganancias.

Son ellos los acaparadores y especuladores que en tiempos de crisis adquieren las mercancías para revender, creando o aumentando el desabastecimiento que necesitan para lucrar mediante la especulación, un acto que no agrega nada al producto interno bruto, pero que eleva el precio por encima del establecido.

Múltiples son los ejemplos de productos deficitarios y cuyos precios se  triplican en el mercado subterráneo como la escoba, los jabones, el detergente, los tubos de luz fría, el líquido de fregar, entre otros.   

Por supuesto que en tiempo de escasez afloran los revendedores  y especuladores, personajes que no trabajan pero que  le exprimen  los bolsillos a los que intentan vivir dignamente.

Para evitar el acaparamiento se han tomado varias medidas que no han sido eficaces, pues aunque se limite el volumen de lo que el cliente puede comprar, los revendedores se las agencian  para desorganizar las colas, marcar cuántas veces consideren necesario hasta satisfacer sus desmedidos deseos.

Otros, incluso en contubernio con dependientes o administradores, logran adquirir lo que desean solo a cambio de unos pesos extras.

Medidas infructuosas, pocos controles, ineficaz  trabajo de los inspectores estatales y poca sistematicidad en la aplicación de los acuerdos generados  por el consejo de la administración, resultan brechas que son bien aprovechadas por  los revendedores.

Por ello la impunidad se pavonea horonda  por doquier  como si fuera la dueña de cada espacio. En tanto los cubanos que trabajan 8 horas no tienen  muchas posibilidades en esta batalla, por lo que se debaten en la disyuntiva de tomarlo al precio que sea o carecer  de esos productos que cada día adquieren un mayor valor.

Pregunto entonces: ¿Por qué no regular esas mercancías por la llamada tarjeta de Pánfilo? ¿Por qué no hacer un trabajo sostenido de enfrentamiento a los revendedores? ¿Por qué no aplicar medidas severas y ejemplarizantes contra los revendedores tal como establece el código penal en el capítulo X en el artículo 230?

Pensar como país es el llamado del Presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez  para hacer  bien las cosas, para contribuir a echar pa lante. Pero sí esa frase solo queda en la sintaxis y no en hechos concretos, pasará a la historia como otras tantas que se repiten fríamente una y otra vez  sin encontrar convocatoria.

Soy de las que pienso que  sí no podemos acabar definitivamente con la permisibilidad y la impunidad del revendedor en la sociedad cubana, no quedará otra alternativa que declarar oficialmente al revendedor como otra modalidad  de trabajo por cuenta  propia.


Belkis Vidal Ramos

Periodista Licenciada en Historia y Marxismo por la UCP de Sancti Spíritus en 1993. Periodista de profesión y pasión.

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3 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con lo que escribe aqui la periodista, desgraciadamente tiene toda la razón. Lo que sucede es que no comprendo porque las autoridades no hacen lo que deben y se elimina o atenúa este flajelo.

  2. "no quedará otra alternativa que declarar oficialmente al revendedor como otra modalidad de trabajo por cuenta propia." Bueno ya el estado lo permitio cuando autorizan a vender los los productos producidos por el estado (Refresco, Malta, cerveza) a un precio tope.