jueves, 5 agosto 2021

La necesidad de ser racional

Hoy que la pandemia del Coronavirus se extiende con saña por casi todo el orbe estamos llamados como nunca a la unidad de todos y por el bien de todos.
foto: Trabajadores

El Covid-19 no ha tenido fronteras; se ha expandido indetenible desde Asia a Europa, África, América y otros continentes, sin distinción de razas, credos ni status social.

A su arrollador paso va sembrando la muerte, dolor, lágrimas y el desconcierto de los que aún estamos vivos, tanto por nuestra propia vida como la de los seres queridos.

Como apunta algo muy real y conmovedor que pude leer:

“De repente despertamos un día y todo cambió, en Disney se apagó la magia, a París no llegan los enamorados, la muralla china no era tan fuerte, ahora Nueva York sí duerme, y ningún camino quiere conducir a Roma” …

“Un virus se corona como dueño del Mundo y nos dimos cuenta de nuestra fragilidad (…)  La amenaza está ahí, cada día más fuerte.

 “Nos reímos con los memes para no llorar, porque nos han quitadolos apretones de mano, los abrazos y los besos se transformaron en armas peligrosas y la escasez de productos nos demuestra una vez más lo egoístas que somos, tan egoístas que decimos que este virus sólo se lleva a los “viejitos” … como si no tuviéramos a nuestros padres o como si no fuéramos a llegar nunca ahí”.

“Queremos hacer valer nuestros “derechos” de dejar vivir o no a otro, y ahora nos damos cuenta que no podemos ni decidir por nuestra vida.

“Un planeta que hoy se pone una máscara no sólo para un virus, sino para tapar nuestra vulnerabilidad mezclada con soberbia y se lava las manospara no reconocer su responsabilidad, tal como lo hizo Pilatos un día”.

A pesar del desarrollo, aunque desigual, pese a los avances científicos y en otras esferas, el presente de la humanidad es incierto y el futuro mucho más inseguro. La mayoría de las naciones están pronunciándose de manera individualista, pocas son las que prestan su ayuda a los más necesitados.

Aún en medio de la pandemia hoy se fomentan las acciones bélicas y se imponen restricciones por parte de las grandes potencias a países igualmente necesitados de recursos de primera necesidad para la supervivencia.

Más que nunca estamos urgidos de que todos los países del Mundo estrechen sus lazos, olviden diferencias, se ayuden unos a otrosy dediquen conjuntamente sus capitales y esfuerzo hacia la búsqueda de un medicamento efectivo contra esta nueva pandemia que amenaza a la humanidad, que sea accesible a todos, porque vivir es derecho de todos.

Mañanapuede que sea tarde… Comportémonos alguna vez como seres racionales.


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