miércoles, 17 julio 2024

Una amistad única en su naturaleza de apoyo mutuo

En una tarde en la cual se habló sobre recuerdos gratos, ya para siempre inolvidables en cuanto a una amistad única entre dos naciones, el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, fue anfitrión del Excelentísimo Señor Ma Chol Su, embajador de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en la Mayor de las Antillas.

«Para nosotros es un placer recibirle cuando usted está a punto de regresar a su país, después de haber concluido una misión exitosa como embajador de la República Popular Democrática de Corea, en Cuba», dijo el Jefe de Estado al amigo.

A quien cinco años atrás y en audiencia solemne, en el Palacio de la Revolución, entregara a Díaz-Canel el documento que lo acreditaba como embajador de su país en Cuba, el dignatario le habló este viernes sobre los fuertes lazos que unen a la Isla y al país asiático.

Momentos antes de que el Excelentísimo Señor Ma Chol Su llegase al encuentro con el Primer Secretario del Partido, este había sido condecorado, en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, con la Medalla de la Amistad. Desde su cuenta en x, el miembro del Buró Político del Partido y canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, escribió que la distinción al embajador atendía a «su notable labor en la promoción de los históricos vínculos partidistas, intergubernamentales, de cooperación y entre los pueblos de ambos países».

Durante el intercambio, el Presidente cubano comentó: «Quiero que lleve en esta condecoración, en primer lugar, la reafirmación de la amistad, de la solidaridad, de la hermandad que existe entre nuestros Partidos, nuestros pueblos y nuestros Gobiernos».

El mandatario, seguidamente, valoró que también se trata de «un reconocimiento a su persona, como un embajador de un país hermano, por su posición en función de fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre la RPDC y Cuba».

Además, hizo referencia a la intensidad y al legado que Ma Chol Su «ha dejado en su labor como embajador en Cuba».

Durante esta etapa –reflexionó Díaz-Canel– se produjeron encuentros que forman parte de las relaciones entre ambos países: Cuba recibió importantes visitas llegadas desde la hermana nación asiática; y fue celebrado, en 2020, el aniversario 60 del establecimiento de las relaciones entre ambas naciones, en un acto presidido por el líder de la Revolución cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

El mandatario caribeño aprovechó «la ocasión para enviar un afectuoso saludo, un fuerte saludo a nuestro amigo, hermano y líder de la RPDC, Kim Jong Un, a quien me unen lazos profundos de amistad y de hermandad».

Y habló sobre sus «muy gratos recuerdos» de las dos visitas hechas por él a la nación asiática, primero, en condición de Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, y luego en calidad de Presidente.

«Nuestras relaciones han madurado con el paso del tiempo, han perdurado y se han consolidado; y a nuestro modo de ver, todo ese proceso se logra porque tienen elementos que las distinguen como unas relaciones realmente únicas entre pueblos, entre naciones, entre gobiernos y Partidos hermanos», destacó Díaz-Canel.

«Son relaciones –razonó– sobre la base de la amistad, del respeto mutuo, la solidaridad y la cooperación; son relaciones en las cuales compartimos una convicción profunda en cuanto a la construcción socialista, donde compartimos también una lucha común contra el imperialismo yanqui».

El Presidente cubano resaltó que ambos países comparten la experiencia de ser naciones bloqueadas, al tiempo que las dos se han planteado la «voluntad de no ceder ante las políticas injerencistas ni ante los bloqueos y las sanciones del imperialismo».

A Ma Chol Su, el Jefe de Estado le afirmó que su país «siempre podrá contar con Cuba»; y que la Isla, de manera incondicional, siempre estará apoyando a la dirección del Partido, del Gobierno, y al pueblo norcoreano.

«Esos son nuestros sentimientos hacia usted, hacia su país, y hacia su líder; y por supuesto, hacia su pueblo, que tanto hemos admirado siempre por su valor, por su capacidad de resistencia, por su inteligencia, por su laboriosidad, cualidades que siempre le han permitido sobrepasar las adversidades».

Por su parte, el embajador agradeció al anfitrión por sus apreciaciones, y expresó que, para él, resultó un honor ser recibido en el Palacio de la Revolución, aun cuando el mandatario tiene una agenda de trabajo intensa.

Igualmente, aseguró que transmitirá al dirigente Kim Jong-Un los mensajes de amistad y los sentimientos de fraternidad expresados por el Presidente Díaz-Canel.

«Me recuerdo de este lugar, hace cinco años, entregándole mis cartas credenciales», dijo el diplomático al Presidente de la República de Cuba; y, además, agradeció el apoyo recibido en esta etapa por la dirección del país, y por el Ministerio de Relaciones Exteriores, para el buen desempeño de su trabajo.

«Los últimos cinco años en que he servido como embajador aquí en Cuba, son inolvidables», afirmó el Excelentísimo Señor, quien hizo explícita su admiración ante la lucha, ante «la resistencia creativa del pueblo cubano, con el liderazgo del estimado camarada Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución cubana, y del estimado camarada Miguel Díaz-Canel Bermúdez».


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