Lun, 21 junio 2021

Incendian el Palacio de Justicia de Tuluá, en otra jornada de protestas en Colombia

El Palacio de Justicia de la ciudad colombiana de Tuluá fue incendiado, tras un nuevo día de protestas que acabó en disturbios y violencia.

De acuerdo con informes y videos difundidos por la Policía, las llamas han arrasado buena parte del tejado y el segundo piso de la institución judicial de esta ciudad, ubicada en el departamento del Valle del Cauca, 94 kilómetros al norte de Cali, la capital regional.

«Ataques como los de esta noche en Tuluá dejan de ser vandálicos y se convierten en actos terroristas. La protesta pacífica es legítima, la violencia es delito», manifestó el ministro de Justicia colombiano, Wilson Ruiz, en Twitter.

Otros colombianos aseveran que la fuerza pública está arremetiendo contra los jóvenes. En algunos videos se ve cuando un policía persigue al parecer a varias personas que estaban bloqueando vías y hace varios disparos. Al final, detiene a un hombre.

Cali, la región del Valle del Cauca y el vecino Cauca -muy afectados por la violencia de grupos armados, la pobreza y el desempleo- han sido el epicentro de gran parte del malestar social que se ha evidenciado en las protestas. También, en esa zona, se han producido los mayores actos de violencia, denuncias de saqueos y destrucción de inmobiliario urbano por parte de algunas personas, así como del uso desmedido de la fuerza por parte de la policía.

Estos hechos se producen después de que el 24 de mayo se denunciara, en esta misma ciudad, la muerte por heridas de arma blanca de cuatro jóvenes, uno de ellos adolescente.

Según el Instituto de Estudios para la Paz (INDEPAZ), dos de las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas el 23 de mayo cuando se dirigían de un caserío vecino a la zona urbana.

¿Cómo son los bloqueos y protestas que azotan la ciudad colombiana de Cali?

Una mujer sostiene un letrero durante una marcha en silencia para pedir que se retiren los bloqueos en las avenidas de la ciudad de Cali, Colombia. Foto: AP

Durante casi un mes, las protestas contra el gobierno se han extendido a lo largo y ancho de Colombia, y en ningún sitio han sido tan intensas como en Cali, ciudad al oeste del país que cuenta con más de 2 millones de habitantes.

Barreras de plástico color naranja, costales de arena, barras de metal, cuerdas y escombros siguen bloqueando las principales avenidas.

Las protestas a nivel nacional se desencadenaron después de que el presidente Iván Duque propuso un aumento de impuestos, pero continuaron incluso después de que el mandatario diera marcha atrás, en un país donde la tasa de desempleo se duplicó en el último año de pandemia de coronavirus.

Alfonso Otoya, un experto en proyectos educativos con sede en Cali, señaló que parte del problema a nivel local se debe a una decisión que la ciudad tomó el año pasado de poner fin a un programa financiado por Estados Unidos que trataba de alejar a los jóvenes de las pandillas con empleos y actividades culturales. Ahora, dijo Otoya, el alcalde “perdió la confianza” de los jóvenes de muchos vecindarios.

Asimismo, a medida que continúan los bloqueos en carreteras y avenidas de la ciudad, los negocios advierten que tendrán que despedir a algunos de sus empleados.

El martes, miles de personas marcharon por el centro de la ciudad vestidos de blanco, para pedirles a los manifestantes y al gobierno que aceleren las negociaciones y para exigir que retiren los bloqueos.

“Necesitamos que el presidente escuche a los jóvenes para que se acaben estos bloqueos ilegales”, dijo Ana María Arias, cuya fábrica de dulces no ha podido operar en las últimas dos semanas.

Aunque los bloqueos en Cali han disminuido en los últimos días, la escasez de alimentos ha provocado que se duplique o triplique el precio normal de productos como tomates y papas en los mercados locales.

Las continuas protestas han suspendido las labores en los ingenios azucareros que proporcionan empleos de manera directa e indirecta a 180.000 personas en Cali y en el estado de Valle del Cauca, y la industria minorista de la ciudad reportó una disminución del 80% en sus ventas en las últimas tres semanas.

Transitar por la ciudad también se ha vuelto complicado. Treinta y seis semáforos de la ciudad fueron vandalizados durante las protestas, de acuerdo con el gobierno municipal, y 12 paradas del sistema de transporte rápido de la ciudad fueron incendiadas. Decenas más también resultaron con daños en ventanas y torniquetes.

Los autobuses que siguen circulando llevan una bandera blanca fijada a las ventanas laterales en un intento de comunicar que no son parte del conflicto.


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