lunes, 27 septiembre 2021

Extremar las medidas sanitarias en las festividades de fin de año es tarea de todos

Este fin de año tan deseado por todos requiere de mayor responsabilidad individual y familiar para no lamentar mayor propagación de enfermedades.

Desde hace casi un año cuando se supo del surgimiento de la pandemia de la COVID- 19  se habla por todos los medios de comunicación masiva que el distanciamiento social, el lavado frecuente de las manos y el uso del nasobuco (mascarilla), son las únicas vías para evitar el contagio y propagación de la enfermedad.

En varios comentarios he tratado este tema con la rigurosidad y seriedad que merece el llamado a la prudencia y al acato de las medidas. Al inicio, la respuesta al llamado de la dirección del país y de salud, a mi criterio, fue efectiva y casi el 100% de la población cumplía con las reglas y escuchaba atentamente cualquier información al respecto, aunque siempre han existido indisciplinados que no las cumplían.

Sin embargo, siempre confié que a 8 meses de entrar la epidemia en Cuba e intensificar en la isla el control y chequeo del cumplimiento de tales normas, ya la población sería capaz de cumplirlas sin excepción, el uso de las mascarillas, el lavado de las manos y el distanciamiento físico formarían parte de nuestro accionar cotidiano, y hoy reconozco que me equivoqué.

La pandemia sigue ahí, haciendo sus estragos en la vida de los más vulnerables. Los índices de contagio suben y bajan a diario como en un cachumbambé, mi interés no es señalar cifras, sino volver a llamar a la prudencia y responsabilidad individual y familiar. Acaso aún quedan dudas de que cada cual es el responsable de su vida y de evitar la propagación de la enfermedad,

Aunque salgo muy poco desde que comenzó la pandemia, porque soy de aquellas personas que trabaja desde casa como ya he dicho en otras ocasiones; pero las pocas veces que lo hago, para adquirir algunos alimentos y artículos de primera necesidad, lamentablemente veo despreocupación y poca percepción del riesgo en muchas personas.

Personas amontonadas en las colas sin necesidad, mascarillas mal puestas con la nariz fuera de ella, o que se quitan para hablar, poco distanciamiento físico entra ellas e incluso que no usan el desinfectante de manos al entrar a los establecimientos públicos al menor descuido del personal que allí labora; me lleva a preguntar: ¿No tienen aún percepción del riesgo ?

De hecho, me pongo hasta majadera cuando regaño y velo como ciudadana por el cumplimiento de las medidas al ver actuaciones como el mal uso de las mascarillas y el incumplimiento de tales medidas, y hasta malas caras observo al regañar a los que las cometen, y entonces siento en carne propia el malestar que pueden apreciar las autoridades cuando cumplen con su deber al exigir las normas establecidas contra la pandemia  y no son escuchados.

En la Villa Clara, por ejemplo, en la nueva normalidad siguen las indisciplinas que atentan contra la salud de sus pobladores, y supongo que similar sucede en el resto del país; sigo pensando que ese irrespeto a la legalidad donde quiera que ocurre es responsabilidad individual y familiar.

Hoy con los aeropuertos abiertos a la entrada de los cubanos que estaban varados en el exterior y a los turistas, es necesario incrementar la responsabilidad individual y familiar, tema ya trillado, pero aun sin lograr que todos sean receptivos al llamado, surgen nuevas fuentes de contagio.

Visitas inadecuadas en centros para adquirir alimentos en ese recorrido y control del personal de contacto con los visitantes, son a mi juicio también indisciplinas que se comenten, y que provocan el incremento del rebrote. Esta situación, y la salida de los hogares sin haber cumplido la cartilla sanitaria establecida, merece una sanción más fuerte.

Municipios como Santa Clara, Camajuaní, Manicaragua y Santo Domingo hoy son los que más inciden en el último rebrote. No obstante, la provincia mantiene 28 controles de foco en nueve de sus municipios a través de la atención primaria de salud y los equipos provinciales diseñados para ese control.

Sin embargo, a pesar del esfuerzo del Ministerio de Salud en el territorio, continúan fisuras en el cumplimiento del protocolo establecido para el enfrentamiento y control de la pandemia. Aspecto que incide directamente en la propagación del virus.

Es una preocupación de las máximas autoridades territoriales las fechas festivas que se avecinan. La navidad, la noche buena, el fin de año, invitan a la visita a la familia, a los amigos y al arribo al país de más visitantes.

 Por tanto, si no se extreman las medidas sanitarias, el rebrote se hará incontrolable y lejos de festejar los encuentros, tendríamos que lamentarlo.

No llamo a que las familias no se reúnan y compartan, mi llamado es a la responsabilidad ciudadana con el cumplimiento de las medidas sanitarias para evitar el contagio.

Sabemos que todos desean que llegue el fin de 2020 y con él, el fin de la pandemia y de todas las calamidades ocasionadas este año; por eso es necesario que en esas reuniones familiares que caracterizan al mes de diciembre se imponga un festejo con responsabilidad, cumpliendo con todo lo establecido para evitar complejizar la situación actual  y lograr que el 2021 sea mejor.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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