sábado, 23 octubre 2021

Buñuelos de yuca, un exquisito sabor para las fiestas

Los buñuelos de yuca son un plato exquisito para comer en cualquier época del año. Este fin de año en el que ud se queda en casa, pruebe elaborarlos y verá que no se arrepentirá.

Los buñuelos de yuca los aprendí a elaborar desde niña. Mi abuela enseñó a mi madre y esta, a nosotras. Una tradición familiar, y diría mejor: una tradición muy cubana.

Pocos ingredientes y buena imaginación para elaborar las formas suman y hacen la deliciosa golosina. Los que aprendí de pequeña siempre tenían la representación similar a un ocho o un lazo. Entonces creía que necesariamente debían ser siempre así, pero descubrí después que sus formas podían variar según la imaginación y destreza de quien los elabore.

En mi receta sugiero que las representaciones sean iniciativa propia. Mi plato es adornado con disimiles formas y figuras.

Ciertamente los ingredientes no cambian con esta receta, aunque creo que quizás otras personas ya hayan cambiado la tradición respecto a la manera de verse la gollería, no obstante, las fechas que se avecinan y la existencia de la más importante de las materias primas que la integran -la yuca-, invitan a la imaginación y la creación.

Recuerdo que este platillo era uno de mis preferidos en la infancia y ahora siguen gustándome. No olvido las mesas de casa adornadas con deliciosos platos y especiales de dulces, donde el buñuelo reinaba entre todos.

El buñuelo de yuca solo necesita un plato de este tubérculo ya cocinado y hecho una masa aplastada o molida. Luego de hervir la vianda para el consumo, tomar una parte o quizás la que quedó después del consumo habitual.

Cuando la yuca ya esté hervida y aplastada, se le agregan dos huevos y harina de trigo.  En esta ocasión también agregué unas tres cucharadas de polvo de avena (polvo elaborado de los copos de avena que expenden las tiendas y que quizás no encuentran como usarlo, y se elabora el polvo al batir esos copos en seco en una batidora). No olvide la pizca de sal.

Hecha la masa comenzar a elaborar las formas agrediendo la harina; de seguro por iniciativa propia irán apareciendo las formas y figuras. Esas que invitan a los pequeños de casa a consumirlas, y bueno, a los adultos también.

Poner a calentar el aceite, y cuando esté bien caliente, freír esas imágenes y ponerlas en una fuente para luego bañar en almíbar. Este arrope puede ser natural con unas cascaritas de limón, unas tiritas de anís o quizás un sabor con chocolate, o sirope. También puede ser bañado en mermelada de frutas. Y ya listo para ser consumido, y con él, celebrar la fecha en familia.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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