Vie, 18 junio 2021

Un verso de consonancia imposible

A pocos días de la celebración del día mundial de la poesía el 21 de marzo, aparece entre las efemérides el nombre de Villena por aquella histórica protesta de los trece. Cómo no relacionar entonces a este poeta con la fecha, si ambas fecundan en un marzo con olor a primavera.
Rubén Martínez Villena dibujado por Roberto Fabelo. Foto: Rubén Martínez Villena dibujado por Roberto Fabelo. Foto: lapupilainsomne.wordpress.com
Rubén Martínez Villena dibujado por Roberto Fabelo. Foto: Rubén Martínez Villena dibujado por Roberto Fabelo. Foto: lapupilainsomne.wordpress.com

Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores le interesa la justicia social.

Rubén Martínez Villena

Tan audaz en los hechos como en la palabra, así eran Rubén Martínez Villena y sus versos. Por su inteligencia y sencillez destaca en su generación como un ¨verso de consonancia imposible¨. De esta manera lo describió Raúl Roa.

«Desde muy niño había siempre reaccionado con peculiar vibración ante las cosas sensibles como los poetas. Una puesta de sol, un trozo furtivamente entrevisto de mar palpitante, una canción cristalina, una mariposa desorientada, una cara triste, suscitaban hondas resonancias en él», continúa la declaración de Raúl Roa en el propio libro de Villena La pupila insomne.   

Este joven,sentía un impulso radiante y creciente de dar forma verbal, carne literaria, no sólo ya a sus respuestas ante las maravillas y sombras del mundo objetivo, sino también a sus más íntimas emociones y pensamientos.

«En la poesía se vierten emociones y sentimientos, ya sea sobre nuestras inquietudes, sobre el mundo que nos rodea o sobre los propios estados internos de nosotros mismos (alegría, tristeza, melancolía… por determinada causa)».

«Mientras más profundamente logremos transmitir esas emociones y sentimientos mejor será la poesía», comentó al respecto el escritor manicaragüense Bienvenido Corcho.

Este literato existió en un momento crucial de las letras cubanas. En aquel tiempo el modernismo desapareció en el mundo hispano. Los grandes poetas que le dieron lustre y sentido vivían la vida monótona y sin eco de los manuales de literatura. Rubén, entonces encaminó sus versos en este sentido.

Su pluma en el papel reflejó constantemente su intranquilidad política y el deseo de dar contenido a su vida. El anhelo de hacer más por su patria lo consumía en reflexiones interminables sobre sus actos.  

«Hay una fuerza concentrada, colérica, expectante, en el fondo sereno de mi organismo; hay algo, hay algo que reclama una función oscura y formidable. Es un anhelo impreciso de árbol; un impulso de ascender y ascender hasta que pueda ¡rendir montañas y amasar estrellas!»,

Rubén Martínez Villena.

                                                                                       


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