viernes, 24 septiembre 2021

El ángel de Santa Clara

Marta de los Ángeles Abreu Arencibia, es conocida como la benefactora de Santa Clara, pero fue también una insigne patriota.
Foto: Vanguardia
Foto: Vanguardia

Marta de los Ángeles Abreu Arencibia, es conocida como la benefactora de Santa Clara, pero fue también una insigne patriota.

Esta gran mujer nació en Santa Clara el 13 de noviembre de 1845, en la calle Sancti Spíritus (hoy Juan Bruno Zayas). Hija de Pedro Nolasco González-Abreu y Jiménez, y de Rosalía Arencibia y Plana, ambos nacidos también en la misma ciudad. Creció y se educó en el seno de una acaudalada familia.

Como joven de la mejor sociedad logró poseer una cultura e instrucción refinada y con mucha sensibilidad. En su infancia vivió junto a su familia en el municipio de Encrucijada en una finca que poseía la familia, nombrada Dos Hermanas, en su honor.

En 1872 junto a la familia se trasladó a vivir a La Habana. El 16 de mayo de 1874 contrajo matrimonio con Luis Estévez y Romero, joven abogado matancero que compartía con ella sus ideales patrióticos y humanistas. De tal unión nació en 1875 su primer hijo, quien fue bautizado con el nombre del abuelo materno, Pedro Nolasco Julio Zenón Estévez Abreu.

En 1876 tras el fallecimiento de sus padres, Marta, de común acuerdo con sus hermanas, decidieron materializar la voluntad póstuma de la familia de dedicar la fortuna a realizar una extensa obra benéfica.

Como resultado de su obra las ciudades de Santa Clara son construidas dos escuelas para niños pobres de la raza blanca, una para varones y otra para hembras; inaugurada la primera con el nombre de San Pedro Nolasco y la segunda que llevó por nombre Santa Rosalía en honor a su madre.

En uno de sus viajes por Europa, visitó Suiza y allí vio unos lavaderos públicos, que le hicieron pensar de inmediato en las mujeres de Santa Clara que lavaban en el agua del río y bajo el sol. Regresó a su ciudad natal con el proyecto de construir cuatro lavaderos públicos, idea que fue trasmitida al Ayuntamiento de Santa Clara.

De inmediato en 1887 se levantaron dos lavaderos en las proximidades del río Bélico e igual número en el Cubanicay. Su labor benefactora continúa y en 1894 construyó y habilita una estación meteorológica, de las más avanzadas de la época.

En el 95 patrocinó la construcción de una planta eléctrica y paralelamente otras obras sociales de gran beneficio a los santaclareños para el mejoramiento de sus condiciones de vida. La estación de ferrocarril es resultado de ello, así como en el mismo año se inaugura un dispensario para niños pobres nombrado El Amparo que suministraba atención médica y medicamentos gratuitos a los niños.

En 1899 regaló los instrumentos para la banda de música del Cuerpo de Bomberos, lo que además de prestigiar esa organización le ofrecía la posibilidad de utilizarla en actividades que le permitía incrementar los ingresos para el sostenimiento de la misma.

Contribuyó a la reparación del camino a Camajuaní y a las reformas que se hicieron a la iglesia del Buen Viaje y a la de Encrucijada. También ayudó a muchas personas y fue mecenas de artistas e intelectuales y hombres de ciencia.

Esta gran mujer se convirtió en una insigne patriota contribuyó con numerosos recursos financieros a la lucha por la independencia de Cuba. Sentimiento que afloraron desde niña y al asumir la posesión de sus bienes, entre las que se encontraban grandes dotaciones de esclavos.

Marta y su esposo les dieron la libertad a estos, entregándole parcelas de tierra para que las trabajaran y los esclavos domésticos los convirtieron en obreros asalariados.

Puso toda su fortuna a favor de los intereses patrios al iniciarse la guerra del 1895 y manifestó que si se acababan, pedirían limosna ella y su familia, pero la libertad de Cuba era lo primero.

Sus ideas independentistas, bien conocidas por las autoridades coloniales, la obligan a abandonar el país junto a su esposo, radicándose en Francia desde donde desarrolla una intensa labor conspirativa y de recaudación de fondos para la guerra contra el colonialismo español.

Desde allí mantiene un vínculo muy directo con el delegado del Partido Revolucionario Cubano, con Don Tomás estrada Palma, y con Ramón Emérito Betances.

En 1898 pasa a los Estados Unidos, y en 1899 se traslada a La Habana. El prestigio patriótico del matrimonio era tal que Estrada Palma escoge a Luis Estévez como la figura ideal para ocupar la vicepresidencia de la república, y en ese equipo se lanza a las primeras elecciones republicanas.

En 1903, ante las manipulaciones politiqueras del Presidente y los manejos que nada tenían que ver con su visión de la República, Luis Estévez, alegando razones de enfermedad, renuncia al cargo y en 1906, cuando el gobierno de Estrada Palma termina para dar paso a la segunda intervención norteamericana en Cuba, Marta y su esposo regresan de nuevo a Francia desde donde ayudó con grandes sumas de dinero; fue la persona que más aportó a la insurrección armada.

Con la salud quebrantada, se hace necesario operarla, por el gran médico cirujano (nacido en Sagua La Grande), y amigo íntimo de Marta, Joaquín Albarrán. La operación realizada de forma urgente se complicó y falleció en París el 2 de enero de 1909.

Muchos prestigiosos periódicos del país reseñaron el suceso y dejaron testimonio de intelectuales y patriotas encogidos por el dolor de la irreparable pérdida.

Su labor dejó huellas en todos los cubanos de entonces y aun hoy se recuerda y venera en su ciudad natal. Sobre ella el generalísimo Máximo Gómez durante una visita a Santa Clara certificó:

“No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cual es el verdadero valor de esa señora […] Si se sometiera a una deliberación en el Ejercito Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento”.

Máximo Gómez

    (Datos tomados de ecured y otros textos históricos).

          


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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2 comentarios

  1. Gracias Eleonora, me ha gustado y servico de mucho esta reseña tuya de una mujer todo prestigio y entrega. Te agradezco que te hayas acordado de ella y resaltes su figura y obra

  2. Evidentemente pasa algo aqui que sin pedirlo sube el comentario… lo que me queda por decir es que me alegro que se enaltezca la figura de Marta Abreu… espero que algún dia se establezca un protocolo que todo visitrante ilustre u oficial que llegu8e a Santa Clara a dnde primero debe ir a ponerle flores en su monumento del Parque Vidal, ella lo merece…