miércoles, 4 agosto 2021

106 aniversario del natalicio de Onelio Jorge Cardoso

El 11 de mayo se conmemora otro aniversario del natalicio del narrador Onelio Jorge Cardoso, quien nació en el poblado encrucijadense de Calabazar de Sagua, hace hoy 106 años. Dos escritores residentes en esa localidad que conocieron al cuentero mayor nos acercan a la personalidad de Onelio.

Para los escritores Amador Hernández Hernández y Alberto González Rivero, Onelio Jorge Cardoso representa una de las voces más singulares de la literatura en América latina, quien supo plasmar en sus obras la dura existencia de pescadores, campesinos y obreros agrícolas.

Amador nos relata que solo vio a Onelio una vez, en una visita que hizo el autor de “Taita diga usted cómo”, “El caballo de coral”, “Mi hermana Vicia” y “Moñigueso”, a Calabazar de Sagua, durante su cumpleaños 70, el que se celebró en su pueblo natal, con un festejo bellísimo, y muchísimas personas.

El escritor agrega que Onelio conversó con todos, entre ellos los vecinos más cercanos compartió anécdotas, después leyó públicamente sus últimos cuentos, también seguido por la gente fue a lugares que para él eran parte de su existencia, pues cuando era muy joven y vivía acá los frecuentaba junto a sus amigos: la casa familiar, el puente de las flores, el caserío del “chorrerón”, las arboledas de mangos de “palo prieto”.

Según recuerda Hernández Hernández, en la tarde después del almuerzo, el gran fabulista se reunió con los miembros del taller literario municipal, escuchó la lectura de varias obras y le regaló a cada tallerista su libro de “Cuentos”, firmado. Horas después, ya en la despedida Onelio manifestó públicamente que se marchaba muy feliz de que Encrucijada tuviera tantos jóvenes con talento para escribir y profetizó que un día no se hablaría solo de Carlos Loveira y de él en el municipio, sino que pronto existirían un grupo de intelectuales con sus propias obras y que harían mucho más rico el quehacer artístico del territorio.

El narrador y periodista Alberto González Rivero, a quien unía una gran amistad con Francisca Viera, Cuca, la viuda de Onelio, y con sus hijas Dora Elina y Elena, visitó en dos ocasiones la casa familiar en la Habana, la segunda a raíz de su muerte.

Cuca siempre fue muy atenta, me regaló muchos libros de Onelio, libros que ella tenía guardados

Cuca le ha relatado como fueron su vida antes de conocer a Onelio y como coincidieron estudiando ambos en el bachillerato, en Santa Clara, y luego ya de novios cuando él trabajaba de maestro junto a sus amigos Raúl Ferrer y Enrique Martínez, en casa de quien se reunían para hablar de literatura. Allí se gestaron algunos cuentos, porque Onelio siempre contaba de lo veía a su alrededor.

Según le refirió cuca a González Rivero, Onelio salía al campo a buscar sus historias, como la de “Negrita”, una perra que vivía en la finca de unos amigos y que se enamoró de un perro jíbaro que andaba suelto por los alrededores.

Pero lo que más lo impresionó, rememora Alberto, fue cuando ella me describió el accidente mortal que sufrió Onelio. Cuca lo condujo al cuarto dónde estaba la máquina de escribir con que Onelio trabajaba, él lo hacía de una sentada, y en ese momento había terminado el cuento “La Presea” y cómo siempre se lo enseñó a cuca, para que esta le diera su opinión, y ella le dijo que no le había gustado el final, porque estaba muy cruel y Onelio salió hacia la máquina, a corregirlo, pasados unos minutos se dejó de escuchar el sonido de las techas y cuando cuca fue al cuarto se encontró a Onelio derrumbado sobre la máquina, pero aún así le alcanzó el tiempo para terminar su obra, el murió escribiendo.  

 El ejemplo de Onelio Jorge Cardoso, sus raíces y el contenido social de su obra vivirán por siempre en la cultura de su pueblo


Reinaldo Cañizares

Periodista Ingeniero Químico de profesión, ama el Periodismo y la Literatura y el acontecer de su tierra: Encrucijada.

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