Lun, 14 junio 2021

Cuidarlos con amor, responsabilidad de todos.

"Lo último es llegar a viejo", escuchaba decir cada amanecer a Sara, mi vecina de Cifuentes y a quien quiero y recuerdo como una más de mi familia. Con esa expresión culminaba cada jornada doméstica a la cual, recuerdo, le incluía una limpieza diaria de su patio.

A esa expresión de cansancio y dolores incluidos por la edad, junto a la imposibilidad que trae aparejado no poder realizar algunos menesteres por el paso de los años, yo le respondía siempre que estaba equivocada, porque ¡peor es no llegar a viejos!

Es cierto que ya la tercera o cuarta edad como se define , trae la necesidad de limitar algunas tareas que antes realizábamos, o al menos minimizar su realización para hacer más llevadera la vida, y porque en las familias ya aparecieron otros miembros que su juventud y salud les permite sustituirnos en esas labores.

Soy de las que piensa que cuando se llega a esa edad ya es hora de detener la marcha en algunas tareas y cambiarlas por otras más fáciles de realizar. No dejar de hacer, pero si ser menos agresivos en su realización. De ahí que los adultos mayores que tenemos en casa o instituciones, requieren una mayor y mejor atención por sus familiares y cuidadores.

El adulto mayor es uno de los grupos poblacionales con mayores riesgos y vulnerabilidad a la COVID – 19 explicó la doctora Martha Monzón Quintero, jefa de la sesión del adulto mayor en la Dirección Provincial de Salud villaclareña. Villa Clara sigue siendo la provincia cubana más envejecida seguida por La Habana y Sacti Spíritus, resaltando esta vez el municipio de Quemado de Güines con un 26 % de su población adulta por encima de los 60 años, luego Placetas con un 25,8 % y en tercer lugar Encrucijada  y Cifuentes.

Agrega la doctora que 213 sobrepasan los 100 años y más de 6, mil 700 son los nonagenarios en todo el territorio, predominando el sexo femenino. De ahí que el Sistema de atención al adulto Mayor tiene gran importancia, especialmente en tiempos de pandemia, jugando un papel trascendental el programa comunitario a través del grupo básico de trabajo que existe en las comunidades.

Aquí se elabora un plan de atención de acuerdo a las características de los ancianos que viven con sus familia. Algunos incorporados a círculos de abuelos (aunque este año la pandemia la aleja un poco de las actividades para protegerlos).

También está la atención a nivel institucional – continúa Monzón Quintero- que se refiere a las instituciones que existen para su atención, dígase las 27 casas de abuelos y los 16 hogares de ancianos que existen en Villa Clara. Y el tercer nivel, el hospitalario, que recoge a los servicios de geriatría con que cuenta la provincia en los hospitales Arnaldo Milián de Santa Clara, en el de Placetas , Sagua la Grande, y en el de Remedios hoy se trabaja en la rehabilitación de una sala para esta atención. Estos se mantienen con una vitalidad en sus consultas aun en tiempos de pandemia.

Como es conocido por todos, a estas edades se suman padecimientos y enfermedades que van apareciendo con el transcurso de la vida y por ello se han incrementado un grupo de medidas para evitar el contagio, aseguró Ana Mary Melias Fleites, especialista en Medicina General Integral y geriatría y gerontología de también de la sesión provincial para la atención de estas personas.

Se ha capacitado a todo el personal que labora en estos centros, actualización de los protocolos establecidos en cada fase por la que atraviesa el país y específicamente la provincia.Se incrementan las pesquisas a pacientes y personal que labora con estos grupos.

Se prohíben las visitas de sus familiares y a ellos se les informa sobre la salud vía telefónica para evitar trasiego de personas a esas instituciones de salud y protegerlos.

También se prohíbe que el personal que labora en estos centros asista con algún problema de salud al trabajo y se suspendió los abuelos seminternos a los que se les continúa con el tratamiento de su alimentación a distancia.

Recuerda la doctora las limitaciones y enfermedades que aparecen en estas edades que los hacen más vulnerables y que requieran mayor atención de sus familiares y de las instituciones creadas para su atención y cuidado. Reitera que son producto al propio envejecimiento fisiológico que sufren los seres humanos, que es progresivo, irreversible y de manera individual.

Escuchando la entrevista de la televisora provincial villaclareña vuelvo a recordar a mi vecina Sara, para decirle a ella y tantas/os otras que se lamentan por sus dolencias y padecimientos que le imposibilitan realizar algunos deberes, que ya están en edad de extremar las medidas de cuidado y atención, de sustituir estas tareas por otras que le proporcionen vitalidad y alegrías, y sobre todo que se ¡queden en casa! Solo así pueden evitar el contagio a la COVID-19.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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