viernes, 2 diciembre 2022

Cuba: Renovar las esperanzas ante las adversidades

Hay que respirar y aspirar, y renovar las esperanzas, porque ante tal cúmulo de adversidades solo existe una disyuntiva para los revolucionarios cubanos: ¡CRECERNOS SIEMPRE!

Se va despidiendo la etapa estival -y no así las altas temperaturas-, cuando es inminente el reinicio de las actividades escolares el primer lunes de septiembre. En los centros educacionales y en las casas ya el tema es recurrente. Es hora de volver a clases.

Este no resultó en definitiva el verano con todos que se previó y para dar fe de ello quedan hendidas en la piel y en la mente los duros meses precedentes, cuando el cúmulo de adversidades puso a Cuba en la máxima capacidad de resistir y reinventarse y de apretarse el cinturón, aun mucho más, con uno o dos huecos extras.

Al arreciado bloqueo -con las 243 medidas de Trump, asumidas como suyas por Biden-, se sumaron la carencia de combustibles, los efectos de la inflación, la escases de alimentos, el deprimido transporte, el déficit de agua y la alargada y sostenida crisis del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que trajo consigo los siempre indeseados apagones, más recurrentes y por mayor tiempo. La COVID-19 ha seguido  presente, aunque en más de 14 semanas solo se ha reportado un fallecido; no obstante el dengue sí ha tomado fuerza otra vez.

Con tal suma de vicisitudes, ya de por sí suficientes para ponerle de punta los pelos a cualquier Administración, los cubanos empezamos a vivir desde el viernes 5 de agosto los sucesos minuto a minuto del accidente por una descarga eléctrica en la Base de Supertanqueros de la Zona Industrial de Matanzas.  Las llamas se extendieron y el humo gris inundó la provincia y siguió hacia el oeste por todo el litoral norte occidental.

La base contaba en total con 8 tanques de combustibles y la mitad fueron reducidos a cenizas. Los héroes de siempre estaban allí desde la víspera: las fuerzas armadas, los  bomberos, la cruz roja, el SIUM, los piperos y el personal médico alistado en los hospitales.

Un hecho como este no tenía precedentes en el país. La Isla siguió dando su batalla  personal, pero de inmediato se pidió ayuda internacional: México y Venezuela respondieron ipso facto y en menos de 24 horas sus efectivos estaban en el terreno del siniestro.

Ambas naciones latinoamericanas son explotadoras del crudo y poseen instalaciones afines y han pasado por similares percances. Trajeron su presencia solidaria más la experticia, equipos, medios, los químicos, las mangueras, las formas de proceder, e incluidos dos barcos, uno de ellos con su propio helicóptero.

De otras muchas naciones se recibieron donaciones para la población afectada (y todavía siguen arribando).  EE.UU. ofreció asesoría -que fue aceptada- y luego publicaron un comunicado que informaba que Washington “Vigila” y está “atento” al desarrollo de los  acontecimientos. Así que acá la candela andando y ellos allá de “observadores”. Perdieron la oportunidad de por lo menos una vez, en tan complicadas  circunstancias, comportarse como vecinos solidarios.

Las huestes mancomunadas, con la aviación local bombardeando agua constantemente, no renunciaron nunca a la orden de cortar el avance del fuego. La población en zona de riesgo fue reubicada, y los accidentados atendidos en instalaciones sanitarias de la provincia y de la vecina capital.

Ya el jueves 11 se anunciaba que el incendio estaba controlado y en fase de liquidación.

Se daría paso después al rescate de los restos de los desaparecidos. Fueron 16 los fallecidos y cerca de 150 los lesionados. Tras las honras fúnebres y el merecido luto a los caídos por la Patria, de inmediato arrancó la rehabilitación del área siniestrada.

#FUERZAMATANZAS fue una etiqueta que se situó de inmediato en las redes sociales. Pero en realidad no era una provincia en problemas únicamente sino un país entero dispuesto a todo.

Jornadas tensas se vivieron. El dolor persiste y persistirá por las vidas humanas perdidas y los gastos en recursos cuantiosos por todo lo devorado por las implacables llamas.

En estos tiempos de fuegos cruzados la nación no se detuvo, no se amilanó y como en otras batallas ante situaciones excepcionales se fueron buscando soluciones y pensando en presente y futuro.

Por estas fechas veraniegas hubo quienes fueron a las playas, al cine, teatros, campismo, parques infantiles, la Feria Arte en La Rampa, disfrutaron de pasadías, excursiones e incluso hospedaje en hoteles de Varadero y las cayerías.

Asimismo se puso en marcha el mercado cambiario. Con esta decisión de que las personas naturales puedan adquirir divisas al Estado se busca otorgar una mayor capacidad de compra al peso cubano.

También en reciente Mesa Redonda las autoridades del giro anunciaron que como parte de la estrategia gradual de recuperación del Sistema Electroenergético Nacional se prevé, aunque continúe la situación compleja, que antes de fin de año se pueda contar con alrededor de mil megawatts. Tal concepto lo ratificaba el sábado en la noche el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien horas antes recorría las termoeléctricas del Mariel y Santa Cruz del Norte.

Entre buenas y no tan buenas noticias, igual trascendió a mediados de mes (agosto) que fue detectado en la mayor de las Antillas el primer caso de la viruela del mono, un turista italiano que posteriormente falleció. Las  personas con las cuales mantuvo contacto están aisladas y asintomáticas. Estamos preparados, ha afirmado el Minsap, para combatir este mal con acciones dirigidas a prevenir y enfrentar el riesgo de su propagación.

No vivimos en una burbuja de cristal, ni mucho menos nuestro diario bregar es una panacea, pero a pesar de los pesares y la desleal guerra mediática y de las redes sociales con sus fake news por doquier, la ínsula se mueve en el sentido de preservar su sistema social y sus logros como el  de contar con un nuevo y avanzado Código de las Familias, que será sometido a referendo popular el próximo 25 de septiembre.

Hay que respirar y aspirar, y renovar las esperanzas, porque ante tal cúmulo de adversidades solo existe una disyuntiva para los revolucionarios cubanos: ¡CRECERNOS SIEMPRE!


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