Jue, 24 junio 2021

Crecer junto a nuestros niños

Las rutinas domigueras se han transformado para mis hijos desde hace seis semanas aproximadamente. Desde la llegada del nuevo coronavirus a nuestro país, los paseos del fin de semana han quedado en el recuerdo y la añoranza.

Y es que para muchos ese puede ser el dia más aburrido y tedioso de la semana, pero para otros significa el dia de compartir en familia, pasear, reunirse con los amigos, visitar a los abuelos, descansar o llevar a los pequeños al parque para que jueguen y corran al aire libre.

Precisamente nuestros niños son los que tal vez más extrañen estos momentos de felicidad y alegria. Sin embargo, su increible poder de adaptación a cada circunstancia los ha echo entender que lo mejor para ellos y para todos, es quedarnos en casa. Lo digo por mi experiencia muy particular, pues mis dos pequeños inquietos, a pesar del tiempo que llevan en casa sin poder salir a jugar con sus amiguitos, ir a montar en el chivo, al Mejunje a ver los payasos o simplemente a jugar en el parque al atardecer, muy poco se quejan de no poder salir de casa.

Su rutina diaria ha cambiado totalmente. Y aunque han expresado su deseo de hacer todo esto, su queja no ha sido traumática. Hoy emplean la mayor parte del tiempo en el juego, los muñes, aprender cosas nuevas y sobre todo a compartir juntos como hermanos.

Para los padres tal vez sea mas ansioso el tiempo de estar en casa sin poder salir a las rutinas habituales. Tal vez el echo de ser más concientes que ellos, nos hace más difícil ese proceso de adaptación. Y lo digo porque se que como yo, hoy muchas madres hemos tenido que asimilar el aislamiento y cambiar todas nuestras rutinas para enfrentar nuevos problemas.

Si bien es cierto que ya no se nos enferman tanto, o no tenemos el rigor de levantarnos tan temprano, la realidad es que enfrentar esta dura situación también lleva un sentido común y psicológico alto, para que las secuelas en nuestros hijos no sean negativas.

Una amiga me comentaba «en cuanto se pueda yo también pienso premiar a mi niña con mucho tiermpo fuera de casa hasta que se canse, porque la pobre si nosotros estamos desesperados, imagínate ellos”.

Y es que la reliadad de cada quien es un mundo diferente, pues para aquellos pequeños que no tienen hermanos con quien jugar o fajarse, es más difícil este encierro. Y somos nosotros los padres quienes debemos decrecer para nuevamente volver a ser niños.

Jugar más con ellos, conversar sobre sus temas, realizar manualidades, enseñarles nuevos conocimientos, darle rienda suelta a nuestra imaginación. Precisamente de todo lo malo que trae consigo el coronavirus, una de las cosas positivas que nos dejará será todos esos momentos que le dedicamos día a día a nuestros niños; cada caricia, cada gesto, cada enseñanza, que recordarán en el futuro, más que todo ese tiempo de encierro que vivieron.

Ellos crecerán felices y nosotros, los padres, junto con ellos, para seguir escuchando cada día esa frase de agradecimiento que encierra todo el amor del mundo: Te quiero mamá.


Sandra González Rodríguez

Periodista Graduada en Periodismo en la UCLV en 2011 refleja el acontecer de Villa Clara bajo el prisma de la juventud.

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