Vie, 18 junio 2021

COVID-19: el desvelo de la comunidad científica internacional

El inicio del 2020 ha significado un reto para la humanidad y la comunidad científica internacional, con la aparición del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus convertido en pandemia y que hoy mantiene en vela al mundo entero por su debastadora acción.

La llegada de la nueva enfermedad, nombrada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como el COVID-19, ha revolucionado los estudios científicos, aliando a investigadores de las diferentes latitudes en un fin común, como enfrentarlo.


Lo novedoso e incierto de esta enfermedad cada día nos trae nuevas teorías científicas sobre su evolución. La realidad valida su alta mortalidad en personas con padecimientos crónicos y un sistema inmunológico deficiente, por lo que la posibilidad de gravedad es mayor al atacar los pulmones y provocar complicaciones respiratorias.


De ahí que se definan como sus principales síntomas la fiebre, la tos y problemas para respirar. No obstante, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos agregan otros síntomas a estos tres, como escalofríos, temblores, dolores musculares, dolor de cabeza, dolor de garganta y pérdida abrupta del sentido del olfato o el gusto. Ante cualquiera de ellos lo indicado es acudir de inmediato al médico.

En algunas publicaciones científicas también se señalan otros como la diarrea, la congestión nasal, erupción en la piel y fatigas, como parte de las señales de tener el covid-19, aunque estos últimos no se han oficializado aún.

Otro de los aspectos comunmente señalados son los factores de riesgo que tienen las personas adultas o con padecimientos crónicos, sin desestimar que todos somos vulnerables al SARS-CoV-2. Los adultos mayores de 60 años, o aquellas personas con padecimientos crónicos como hipertensión, diabetis, enfermedades respiratorias agudas o del corazón, tienen mayores probabilidades de agravarse con la enfermedad.

Pero las complicaciones van más allá del sistema respiratorio, pues estudios realizados por médicos e investigadores revelan que el nuevo coronavirus también puede extenderse a otros órganos, incluso el corazón y los vasos sanguíneos, los riñones, el intestino y el cerebro, como quedó reflejado en un nuevo artículo publicado en la revista Science, el cual describe cómo el SARS-CoV-2 ataca las células del cuerpo humano.

«[La enfermedad] puede atacar casi cualquier cosa en el cuerpo, con consecuencias devastadoras», advirtió Harlan Krumholz, cardiólogo de la Universidad de Yale (EE.UU.), quien agrega que «su ferocidad es impresionante y humillante», según publicó RT en días pasados.
Tal es así que algunos pacientes infectados con el covid-19 padecen de ‘hipoxia silenciosa’, una condición en la cual la persona tiene niveles de saturación de oxígeno en la sangre extremadamente bajos, pero no presenta dificultades para respirar. Y aunque ello puede ser muy peligroso o incluso llevar a la muerte, existe una manera de prevenirlo, aseveró Richard Levitan, médico del Departamento Regional de Emergencias Sanitarias de Littleton (EE.UU.), en un artículo de opinión publicado este lunes en el periódico The New York Times.

Esta hipoxia silenciosa, no revela la presencia de la enfermedad en el organismo hasta su agravamiento, por lo que muchos individuos «llegan a los centros sanitarios ya en estado crítico y sin conocer que son portadores del COVID-19», señaló Levitan.

Teorías propagadas sobre su inactividad en climas de altas temperaturas ha sido una de las echadas por tierra tras el seguimiento constante de su estudio por los científicos. Confirmado por la OMS, aún es incierto que el SARS-CoV-2 muera ante las altas temperaturas. Varias publicaciones científicas, como la Practical Preventive Medicine, alegan que el coronavirus puede resistir hasta 37 grados Celsius y permanecer en diferentes superficies por más de tres días.

La realidad impactante que deja cada día esta pandemia, mantiene en vela a la comunidad científica internacional, que con la colaboración multidisciplinaria, busca respuestas constantemente. De ahí ha surgido la iniciativa de varios genetistas en aunarse para indagar desde esta especialidad sobre las respuestas diferenciadas del organismno humano ante la COVID-19, por lo que lanzaron la iniciativa Covid-19 Host Genetics Initiative, cuyo objetivo es reunir a grupos científicos de todo el mundo para estudiar el papel del genoma humano en la explicación de la gravedad y la propensión al covid-19.

En un artículo de opinión publicado por The Washington Post, se expone la opinión de tres genetistas: Andrea Ganna (Instituto de Medicina Molecular de Finlandia en la Universidad de Helsinki), Benjamin Neale (Instituto Broad del MIT y Harvard) y Mark Daly (Hospital General de Massachusetts e Instituto de Medicina Molecular de Finlandia), quienes reconocen que la edad, el sexo y las condiciones de salud subyacentes «juegan claramente un papel importante» en la respuesta de personas al coronavirus. Aunque sostienen que parte de la diferencia podría explicarse por la variación natural en el código genético de los pacientes.

Evidenciar la influencia de los genes en las respuestas al coronavirus contribuiría al desarrollo de tratamientos o vacunas eficaces, o incluso revelar aquellos medicamentos existentes que podrían reutilizarse contra el covid-19, como pasó con la aspirina, desarrollada originalmente como un analgésico, pero utilizada en la actualidad como un anticoagulante para prevenir ataques cardíacos, según explica un artículo de RT que hace referencia al tema.

La búsqueda constante por conocer la enfermedad, sus efectos y evolución en el organismo humano, centra a muchos países como Estados Unidos, Francia, China, Israel, España, Alemania, Reino Unido y Rusia, en la producción de una vacuna, a partir de diferentes procedimientos.
Segun enunció la OMS, hace aproximadamente un mes, al menos 41 instituciones y empresas trabajan en la búsqueda de una vacuna contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Algunos medios internacionales expresan la fase de prueba en la que se encuentran algunas de estas, pero su eficacia tardará en probarse algunos meses, aseguran.

Ante la ausencia de una vacuna cuya efectividad contra el nuevo coronavirus sea probada, las estrategias de enfrentamiento estan basadas en la higiene personal con el abundante lavado de manos, limpieza de superficies, el uso de nasobucos para evitar la expansión de las gotas al hablar, y la esencial:el aislamiento social, sobre todo de aquellas personas infectadas por el SARS-CoV-2, como señala George Gao, director general del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, quien alegó que el Covid-19 solo puede ser controlado si se elimina la fuente de infección.

Esta fue una de las estrategias propuestas por el experimentada epidemióloga china Li Lanjuan, de 72 años de edad, quien propuso a las autoridades de la ciudad de Wuhan el estado de cuarentena, para evitar la continua propagación del virus.

Medida que hoy se impone en la mayoría de las ciudades del mundo como principal fortaleza ante la propagación de la pandemia, resultando la única vía segura para evitar enfermarse con el Covid-19.


Sandra González Rodríguez

Periodista Graduada en Periodismo en la UCLV en 2011 refleja el acontecer de Villa Clara bajo el prisma de la juventud.

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