Sáb, 19 junio 2021

Una casita mejor

Como parte de las obras a concluir en Manicaragua en saludo al Triunfo de la Revolución, figuró el Hogar para niños sin amparo familiar. Ahora los infantes disfrutan de mejores condiciones en la residencia.

Carlos, Odisalis y sus tres hermanos  volvieron a las andanzas en la casita. Revisaron en el patio trasero si aún las gallinas del vecino anidaban o alguna andaba con sus pollitos, de cualquier forma retomarían sus labores cotidianas de la colecta de huevos o incorporar el cuidado de los nuevas aves. También rebosantes de placer estuvieron la directora, auxiliares, asistentes y los demás trabajadores por el retorno a la morada.

Así, como parte de las obras a concluir por Educación en saludo a la liberación del poblado y el Triunfo de la Revolución, estuvo el Hogar de niños sin amparo familiar de Manicaragua asentado  en La Cucaracha luego de casi tres meses en proceso de reparación y los infantes reubicados en otro centro docente. Las acciones constructivas estuvieron dirigidas a descorches, mesetas, duchas , reconstrucción de parte de la cubierta del segundo piso y pintura.

Provenientes de diferentes municipios de la provincia, cinco niños comprendidos entre los ocho y dieciséis años viven en familia junto a quienes les profesan toda la atención y amor en la casita más distinguida en la barriada, no solo por su realce constructivo  en medio de la zona rural,  sino por la grandeza de la obra humana que se emprende allí.

En ella son varios los jóvenes que han salido para su inserción social al contar  con una vivienda  y ubicación laboral. Aquí muchos han tejido un entramado sentido para toda la vida: llamar a alguien mamá, papá, hermanito, tía o el anhelo cumplido de toda joven quinceañera por su fiesta y fotos, siempre agenciadas por organismos y entidades del territorio que se involucran con el Hogar como sostenedores también de tan justo y noble proyecto de la Educación cubana.

Y en medio del jolgorio por la vuelta al hogar, dulce hogar, remozado, exquisito y con nuevos manteles, cuadros y otros enseres en la cocina, la directora María no dejó de proponerle a Luis Manuel que en un momento de reposo festivo repasar en el closet, el orden de sus pertenencias que reclamaban retoque organizativo en su dormitorio.


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