martes, 28 septiembre 2021

«Todo lo que sé se lo debo a la INPUD»

A propósito del aniversario 55  de la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos, fundada por Ernesto Guevara el 24 de julio de 1964, Telecubanacán conversó con los tres fundadores que aún quedan activos laboralmente.

A propósito del aniversario 55  de la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos, fundada por Ernesto Guevara el 24 de julio de 1964, Telecubanacán conversó con los tres fundadores que aún quedan activos laboralmente.

La historia de la empresa INPUD es también la historia de sus vidas. Miguel Montero, Erquis Sosa y Raúl Cepeda llegaron a ella jóvenes, demasiado jóvenes quizás, para comprender que comenzaban a entretejer lazos indestructibles con una empresa que le es imposible abandonar, aun cuando llevan más de 55 años en sus talleres. A ella destinaron sus años más jóvenes, su inteligencia, sus fuerzas y su experiencia.

Empezaron unos años antes de su inauguración; Miguel Montero llegó en 1962 ante el llamado del comandante Ernesto Guevara a los aprendices de mecánica de los centrales azucareros para agilizar el desarrollo del personal que comenzaría en la fábrica. «Llegamos a la tecnológica en el año 1962 para iniciar la preparación y ya en el año 1963 estábamos un grupo aquí en la fábrica. Nos dividimos y vinimos cada uno por especialidad. Yo era tornero A y desde ahí comencé mi aporte por los distintos talleres. Desde 1969 empecé a dirigir y creo que soy el cuadro más “viejo” de la fábrica», asevera.

Otros como Erquis Sosa marcan sus inicios en La Habana como parte del grupo que se calificaba para operar en las entonces nuevas maquinarias de la INPUD, él se especializó en fundición y luego pasó como técnico para el taller de diseño. Recuerda con especial cariño cuando, como parte del momento inaugural, fue seleccionado para que el Che viera a algunos de los operarios trabajando en sus funciones habituales.

Desde entonces han transitado por todas las etapas de la empresa y han hecho suyos logros y momentos amargos. Etapas donde el producir de las máquinas ensordece los talleres o los tristes vacíos de los tiempos interruptos.

Pero dentro sus aportes fundamentales se encuentran ser iniciadores del movimiento de innovadores de la fábrica, aun cuando ni siquiera se pensaba en nombrarlos así. Raúl Cepeda confiesa que «dentro de los tiempos difíciles están cuando los checos se fueron y nos quedamos nosotros frente a una tecnología extranjera, llegó el período especial y tuvimos que comenzar a reparar maquinarias viejas y mantener la producción acorde a las necesidades del país. Ejemplos de ello son la cocina de keroseno y pique que ya no se utilizan, cajas para agua y varias piezas de maquinaria», acota Erquis.

A lo que agrega Montero: “hemos tratado desde que llegamos a la fábrica de estar inventando para superarnos. En el período especial tuvimos que ir a una serie de inventivas para contrarrestar las carencias que teníamos una de ellas fue el transporte y tuvimos que adecuar la fábrica para hacer bicicletas e hicimos bicicletas, ¡quién no se acuerda de las llamadas bicicletas “burras”! Hoy día estamos en una innovación, una línea para montar cocina de gas.”

Hablan de su fábrica con la emoción de quien ama natural y desinteresadamente. Algo que han intentado dejar en las nuevas generaciones. “Siempre tratamos de conversar con los jóvenes de hacerlos sentir por la fábrica, que la vean como suya al igual que nosotros. No lo logramos en todo momento, pero creo que existen jóvenes muy valiosos que pueden a ayudar mucho al INPUD, aun cuando sean tiempos totalmente diferentes a los que nosotros vivimos” dice Cepeda.

Ante la pregunta ¿qué significa el INPUD? Cada uno contesto con la sencillez de quien asume su entrega con responsabilidad y no como acto de sacrificio. Algunos con pocas palabras, todos con la evidente sensibilidad y añoranza por el lugar donde han desarrollado sus sueños y su vida.

“La INPUD es mi segunda casa. A veces me dicen que cojo demasiada lucha, pero yo siento por esto como si fuera mío.” Afirma Miguel Montero.

“Es como mi segunda mujer. Unos días buenos y otros no tanto, pero me he mantenido fiel a este matrimonio y a estas alturas no pienso abandonarlo”, asegura Cepeda. Mientras Erquis resume “imagínese periodista, la INPUD es todo para mí, aquí aprendí todo lo que sé”.


Grettel Rodríguez Bazán

Colaboradora Licenciada en Periodismo por la UCLV 2009, disfruta las creaciones audiovisuales e imparte docencia sobre televisión.

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