martes, 28 septiembre 2021

Por una vejez más placentera

La longevidad de la población villaclareña hace que la temática relacionada con el envejecimiento sea una  prioridad para las ciencias sociales y para la dirección política del país.

La longevidad de la población villaclareña hace que la temática relacionada con el envejecimiento sea una  prioridad para las ciencias sociales y para la dirección política del país.

El envejecimiento es un proceso natural, donde comienzan a perderse capacidades físicas e intelectuales, siendo el estado de la salud la mayor preocupación. De allí que solo pensar en los retos de esta etapa de la vida hace reflexionar a unos pocos.

En Cuba este fenómeno constituye el principal problema demográfico, con cifras que alcanzan el 18,3 % de la población con 60 años y más. Se espera que para el 2025 este grupo alcance más del 25 % de la población total, siendo uno de los países más envejecidos de América Latina.

Villa Clara, resulta la provincia más envejecida, con más de 150 longevos y donde más del 21,6 % de los residentes rebasan la sexta década de vida, mientras Cifuentes, Remedios y Placetas sobrepasan la media provincial. Este último territorio también aparece como el segundo de mayor envejecimiento en el país.

El incremento de la esperanza de vida, la disminución de la mortalidad, el descenso de la fecundidad, y la natalidad, así como el saldo migratorio negativo, entre otros factores, hacen que Cuba envejezca a pasos agigantados. Por supuesto, esto se evidencia como un logro de la Revolución que hay que defender.

De allí la necesidad de trazar estrategias para mejorar las condiciones y calidad de vida del adulto mayor, así como para la atención diferenciada, sistemática y con calidad del perfil de morbilidad característico de este grupo poblacional.

Esto es un tema que no espera, pues hoy los estratos sociales se polarizan entre la opulencia y el consumismo de una parte y del otro la supervivencia básica. Para nadie es un secreto que los ancianos son el sector más endeble de la sociedad. Que vive dependiente a una modesta, casi simbólica, chequera, que para nada puede equiparar las exigencias del mercado de oferta y demanda. Además, son ellos quienes aún pagan equipos  electrodomésticos, altas tarifas eléctricas, abultados tarjetones de medicamentos, así como se debaten, día a día, como cualquier otro cubano, en la búsqueda de los alimentos.

Por ello, se impone sin demora una estrategia bien articulada donde se impliquen todos los organismos económicos y sociales. Y aquí el sector de la salud, en conjunto con la asistencia social lleven los papeles protagónicos.

En este sentido es necesario redimensionar los servicios de salud priorizando el Programa del Adulto Mayor, donde se incrementen los servicios de Geriatría y Gerontología. De igual forma es un desafío la ampliación de las casas de abuelos y hogares de ancianos, así como, las reparaciones y mantenimiento de estos centros. Además el anciano tiene que ser visto como un ente social priorizado, pues son ellos los que han llevado el peso de esta Revolución.

Por otra parte, la promoción y la prevención debe jugar su rol para sensibilizar a la sociedad con el adulto mayor. Se debe educar a los más jóvenes en el cumplimiento de los deberes y obligaciones con los ancianos, así como a la sana convivencia intergeneracional basada en el respeto.

Un elemento que no debe olvidarse si de verdad aspiramos a una ancianidad sana y feliz es el incremento del salario de los trabajadores a fin de garantizar un retiro digno.

El envejecimiento es un proceso biológico, es un regalo de incalculable valor que se hace más interesante y placentero si se disfruta a plenitud sus encantos. Hoy este fenómeno se presenta como el nuevo escenario de la  vida económica y social de Cuba, donde inevitablemente se requieren desde ya, acciones que le garanticen a nuestros abuelos una vida decorosa.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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