Mar, 22 junio 2021

Confesiones de nuestro hombre del tiempo

Hace dos años Telecubanacán conversaba con el hombre que por 35 años, ha llevado el parte del tiempo al televidente villaclareño. Su nombre: José Orestes Lamadrid Borrell, para nosotros, nuestro querido Pepe Lamadrid.

Decir José Orestes Lamadrid Borrell no significa mucho para los villaclareños, menos aún para los cubanos. Sin embrago, decir Lamadrid en Villa Clara, y tal vez “un poquito más allá” de la provincia, es sinónimo de confiabilidad para ofrecer un pronóstico del clima, porque “Pepe”, como lo conocen sus amigos, es desde hace 35 años, nuestro hombre del tiempo.

¿Cómo, desde un pueblecito villaclareño nombrado Báez, se puede llegar a ser meteorólogo?

Todo partió del interés y la motivación. Cuando estaba en noveno grado integraba un círculo de interés precisamente de meteorología que lo dirigía una profesora de geografía que vivía en Agabama y fue cuando di mis primeros pasos, tenía material de estudio en las montañas que rodean el lugar.

Ya cuando terminé el pre, entro a la Universidad y curso primer año de ingeniería eléctrica, pero de ahí paso sl Instituto de Meteorología en La Habana, en un curso de formación para personal meteorológico que auspiciaba en aquellos tiempos la Organización meteorológica mundial. Egresé en 1974 e inmediatamente paso a formar parte de la oficina provincial de Villa Cara que entonces atendía las tres provincias centrales. Ya son 45 años en el servicio meteorológico; una vida.

¿Cómo llegas entonces a la televisión?

Desde sus inicios, ya en noviembre de 1984 cuando sale al aire Telecubanacán, iniciamos los trámites para sacar un pronóstico del tiempo, que hasta el momento solo se emitía por la radio provincial, y se concreta el 15 de marzo de 1985 en el programa Meridiano 80. Recuerdo que yo estaba junto a Isabel Fernández en el estudio, sentado en un enorme butacón amarillo, pues ya llevaba años dando el parte en la radio, pero nada de televisión, y vine ese día con un mapa hecho a mano, las imágenes del satélite eran un fascimil, pero logré dar ese primer parte que se ha mantenido en todos los espacios informativos del canal, ya con la incorporación de nuevos meteorólogos y la tecnología, hasta los días de hoy. Hay que recordar que hace 30 años no teníamos los recursos técnicos de hoy.

Los más cercanos, al recordar esos años, siempre expresan que tenías una forma muy “particular” de conformar el pronóstico, más allá de los radares e instrumentos. ¿Es esto cierto?

Sonríe con la amabilidad y modestia que lo caracteriza, y que le impide hablar en primera persona, y nos cuenta:

El meteorólogo siempre tiene la costumbre de observar el cielo, de hecho, me levanto por las mañana y lo primero que hago es mirar el cielo y las nubes porque parte de esa nubosidad explica las condiciones que tendremos en un período de tiempo corto. Y como la oficina nuestra queda justo en el balcón de la sede del centro de pronósticos en la provincia, yo me paraba ahí y miraba el cielo, confrontaba el resultado de esa observación con los datos que nos llegaban desde las estaciones, y entonces conformaba el parte sin necesidad de radar.

¿Crees entonces que en la preparación científica de un meteorólogo también se debe poseer una especie de “olfato” para emitir un pronóstico?

Sí- y pone un énfasis notable en la expresión- independientemente que no se puede negar la tecnología, pero el meteorólogo formado en la vieja escuela donde todo se hacía a mano, el “olfato” es importantísimo. Nosotros recogíamos los datos que registraban las estaciones  y luego los asentábamos en mapas y entonces los analizábamos. Hoy ese trabajo no se hace, todo está automatizado, sin embargo, al meteorólogo le gusta palpar ese dato para tener una idea más exacta de lo que puede ocurrir con el tiempo. De ahí que antes cuando recogíamos todas las estadísticas, discriminábamos a partir de la experiencia y ese “olfato” lo que sabíamos no iba a ser necesario o los datos que no eran confiables, cosa que no ocurre hoy con las máquinas que no pueden discernir, de ahí que a veces se introduzcan errores.

Hablas de la vieja escuela de meteorología, ¿crees entonces que hay un antes y un después en la meteorología cubana?

Realmente la formación del meteorólogo en los años 60 y 70 ya del pasado siglo era muy distinta a la de hoy. Todo se hacía manual, los ploteos de mapa, ploteos de aire superior, y eso realmente era un privilegio, porque aprendías a hacerlo. Ya hoy todo es a nivel de máquinas, gran parte del proceso está automatizado, y aunque el meteorólogo de hoy sale egresado con un nivel científico muy alto, no domina a plenitud esas técnicas manuales pero importantes a la hora de analizar el clima.

Hoy convivimos en los centros provinciales de pronósticos, dos generaciones, pero por suerte hemos sabido complementarnos. Nosotros tenemos personal perteneciente a esa otra etapa “tecnológica” de la meteorología, que posee sólidos conocimientos teóricos y dominio total de la tecnología, y tenemos personal de la “vieja escuela”, con “olfato”, y eso ha permitido el salto cualitativo que a mi entender, tiene la meteorología cubana y por supuesto villaclareña, hoy.

Tengo entendido que además de los conocimientos científicos que les otorga la academia y ese “olfato” que mencionas, los meteorólogos nuestros se han auxiliado del servicio del grupo de radioaficionados del cual también fuiste precursor…

Esa fue una experiencia que mantuvimos durante cinco años en el servicio meteorológico y que inició en 1995 a propuesta de la Federación de radioaficionados aquí en Villa Clara. No es menos cierto que los radioaficionados juegan un papel importante, sobre todo en situaciones meteorológicas especiales, donde su información te ayuda al pronóstico. Las estaciones no están en toda la provincia; en Villa Clara solo tenemos cinco: Sagua, Caibarién, Yabú, Santo Domingo y La Piedra en Manicaragua.; hay lugares donde ocurren eventos que se escapan por no haber estación, pero sí hay un radioaficionado que inmediatamente da parte. Y así fue cómo se estableció el servicio, que fue el primero en el país. Se realizaba un intercambio de información y se les capacitaba. Nos mantuvimos así hasta el año 2001, pero en todo ese tiempo este servicio fue sumamente importante-sobre todo ante el paso de los huracanes Lily y Michelle- y reconocido tanto por la Federación de Radioaficionados como por el Instituto de Meteorología que a partir de nuestra experiencia, lo aplicó en el resto del país.

Conversar con Pepe, como se le conoce en la familia de la Televisión en Villa Clara, resulta una experiencia grata. Sus dotes de comunicador se unen a su sincera modestia para revelar a un hombre que, durante 45 años, ha dedicado su vida a una de sus tres grandes pasiones: la meteorología.

Situémonos en el año 1996: huracán Lily. Los pronósticos de trayectoria “nacionales” indicaban la salida del organismo al mar por un punto entre las ciudades de Matanzas y Cárdenas. Sin embargo, como luego sucedió, pronosticaste que dicho evento se dirigía de Cienfuegos hacia Santa Clara, e incluso un colega de la Radio Provincial expresó en broma, que “Lily venía por la autopista”, y la frase se quedó en la memoria colectiva. ¿Qué fue lo que en realidad ocurrió?

Yo no pronostico nunca a título personal pues somos un equipo de trabajo, y en aquel momento, 18 de octubre de 1996, lo que ocurrió fue un fallo en las comunicaciones que impidió que el instituto de meteorología (INSMET) tuviera la información certera del territorio, de ahí que ellos pronosticaran una cosa y nosotros otra, que fue lo que en realidad pasó. Hubo muchas interrupciones telefónicas, y nosotros teníamos más información que el centro nacional, por eso pudimos precisar la entrada a la provincia. En esto también los compañeros de Cienfuegos tuvieron un papel protagónico muy fuerte.

No te puedo decir que tuvieron un error ni nada de eso, solo que no tenían los datos de lo que realmente estaba ocurriendo, el radar se caía, las informaciones telefónicas también, y de ahí el adelanto del Centro Nacional por sacarlo al mar, cuando en realidad el organismo estaba sobre nosotros. Precisamente el golpe de Lily fue lo que aceleró el proceso de las telecomunicaciones en la meteorología cubana. Sirvió de experiencia.

¿Qué siente un meteorólogo cuando su pronóstico se cumple? ¿Y cuando no se cumple?

Ahhh, cuando se cumple, así el resultado sea de gran magnitud, se siente satisfacción, porque aunque la meteorología no es una ciencia exacta, sí se trabaja para que el pronóstico sea lo más exacto posible, aunque no pueda serlo en un cien por ciento, porque las predicciones meteorológicas tienen diferentes alcances ya que el tiempo es variable.

Cuando ocurre lo contrario, siempre te sientes un poco defraudado, por decirlo de algún modo, no por uno, pues realmente siempre se cumple el pronóstico en más de un 80 por ciento, que es la media establecida, pero sí por las personas que te siguen, que generalmente quieren que el pronóstico sea tan exacto que les diga el punto donde lloverá y la hora, sin darse cuenta que el pronóstico se hace por regiones y estas áreas son bastante extensas.

¿Es por esto entonces que el parte nacional del noticiero de televisión o  radio, difiere tanto del que emiten ustedes aquí en provincia?

Lo que ocurre con el parte nacional es que abarca regiones más amplias: la occidental, central y oriental, y eso va a diferir del pedacito al que nos remitimos nosotros. Por eso cuando dicen que ocurrirán lluvias en la región central, puede ser que sean muy numerosas en Cienfuegos, aislados en Villa Clara y nulos en Sancti Spíritus, pero el pronóstico se cumplió, y eso es algo que la población no entiende. Por su parte, los pronósticos provinciales acotan mucho más la información.

Claro, es cierto que aunque se ha ganado mucho, el parte nacional debe seguirse perfeccionando, y ganar en inmediatez. Otra cosa que influye es que el parte se confecciona en Casablanca, y de ahí deben trasladarse hasta el ICRT, lo que atenta con la inmediatez del pronóstico. Cosa que noocurre con nosotros que estamos más cerca.

Otro elemento que la población censura mucho es el uso de términos muy técnicos para dar el parte, lo que dificulta la comprensión. ¿Qué debe tener presente un meteorólogo para ser comprensible por la población?

Existe un glosario de términos técnicos que se aplican a la meteorología, pero a la población hay que aterrizarle las cosas para que comprendan realmente lo que está ocurriendo o lo que va a ocurrir, que es lo que realmente le interesa a las personas. Y aunque la población cubana tiene una cultura meteorológica muy grande y ya le son familiares términos como frente frío, masa de aire, huracán, onda, debemos recordar siempre que no son meteorólogos, y realmente el fenómeno en sí no es lo que les interesa, sino las consecuencias del mismo para su área geográfica. Es cierto que ese es un fallo que se comete muchas veces.

También reconozco que se han realizado tanto a nivel nacional como aquí en el ámbito provincial, muchos programas científico-técnicos sobre todo, para acercar a las personas a la meteorología, y que no les resulte tan abstractas estas señas que muchas veces son complejas.

En lo particular siempre he centrado el parte en el efecto del fenómeno, sin abandonar los tecnicismos, pero haciendo énfasis en las consecuencias objetivas que la población percibirá.

La Meteorología no tiene fronteras ni tendencias políticas ¿Cómo se relacionan los centros meteorológicos cubanos con el Centro Nacional de Huracanes de la Florida? ¿Cuán fructífero han sido estos intercambios?

La meteorología es un sistema mundial, y hoy existen tres centros mundiales: el de Australia, el de Moscú y el de Washington que recogen los datos mundiales de todos los centros que existen en el planeta, y a su vez, ellos cuentan con centros regionales que depuran la información y se encargan de determinados tipos de pronósticos; el Centro Europeo de informaciones meteorológicas a plazo medio, que se encarga de pronósticos de tres a diez días. Está también el centro meteorológico de aplicaciones a distintas ramas que está en África, y está el centro regional de Miami que como el de Tokyo, se encarga de los ciclones en sus áreas respectivas.

Nosotros respondemos a ese centro de la Florida con el que se han mantenido relaciones excelentes, porque el engranaje opera perfectamente a nivel mundial, y en determinados momentos a partir del seguimiento de huracanes, ha habido felicitaciones por parte del centro hacia nosotros. Y técnicamente nos hemos beneficiado mucho a partir de los instrumentos, los radares, los recursos con que cuentan. Nunca, en estos 45 años que llevo en la meteorología, hemos tenido una traba en cuanto al intercambio.

Pepe, 45 años es toda una vida dedicada a la meteorología, ¿cuánto te marcado la profesión y cuánto te ha limitado?

La meteorología, junto a mi familia y la música ha sido y es una de mis grandes pasiones, y me siento realizado. Tuve la suerte de pasar por casi todos los roles de trabajo. Recién egresado tuvimos la oportunidad de estar a cargo de toda la red de estaciones, luego en climatología, y ya después nos vinculamos a lo que es pronósticos que siempre me apasionó. Fundamos en 1978 una red de monitoreo de estaciones agrometeorológicas que se hizo como un convenio entre el Ministerio de la Agricultura y la Academia de Ciencias y fue el nacimiento de una actividad que hoy es reconocidísima a nivel de país.

Me siento satisfecho por haber conocido un poco de cada cosa y eso es magnífico para el meteorólogo.

El suceso qué más recuerdes durante estos años…

Han sido tantas las cosas que se me olvida, pero lo que más me ha impresionado la actitud de la gente que nos sigue por tantos años en la radio y la televisión. Siempre digo que para llegar a cualquier lugar debo salir con mucha antelación- y generalmente llego un poco tarde- pues a lo largo de estos años no pasa un día donde no nos encontremos con varias personas que antes de saludarte te preguntan: “¿va a llover hoy?¿viene frio?” y eso, lejos de molestarnos, nos reconforta, no en lo personal, sino porque es señal que las personas siguen el parte y que confían en la opinión del centro.

Una última pregunta: si tuvieras que darle prioridad a tus grandes pasiones, ¿en qué orden las pondrías? Sé que amas a tu bellísima familia compuesta por tres varones fruto de tu matrimonio con Aleida, también meteoróloga, tu profesión, y la llamada música de la década…

Las tres han estado presente en todos estos años, al mismo nivel y con la misma intensidad. En casa, en el plano familiar, convivimos con la meteorología, pues Aleida es meteoróloga también, y además, compartimos la música, y sobre esa base conformamos nuestra familia a la que siempre hemos atendido y priorizado. Es una familia maravillosa y ya mis tres hijos están graduados, un sueño que siempre los padres queremos ver cumplir.

La meteorología nos ha compenetrado en el aspecto profesional y nos ha acompañado a lo largo de estos años, y la música nos ayuda mentalmente, a pensar, a relajarnos, y hasta a trabajar. Siempre nos ha gustado, en casa es habitual escucharla, y sobre todo si es la de las décadas del sesenta y setenta, la disfrutamos, y en lo personal es como un hobbie, buscarla, oírla y compartirla con excelentes amigos.

Lo único que me queda es pedirle a la vida salud para seguir pronosticando. Soy totalmente feliz.

Lamadrid en 2018 al recibir la condición Huesped Distinguido. Foto: Francisnet Díaz Rondón.
Lamadrid en 2018 al recibir la condición Huesped Distinguido. Foto: Francisnet Díaz Rondón.

Carmen Milagros Martín Castillo

Periodista Licenciada en Periodismo por la UCLV 2012. Editora del sitio web de Telecubanacán, amante del universo digital.

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