martes, 7 diciembre 2021

Camino por vereda

Llegar a Pico Blanco, a 15 kilómetros del municipio villaclareño de Manicaragua, ya es una proeza. A ambos lados del camino pedregoso, la vasta vegetación y el barranco que te hace titubear. Hacia adelante el polvo, las zanjas, los huecos que tapan con piedras algunos hombres de la zona con sus guatacas y hacia arriba y luego hacia abajo, y al final, esa comunidad que debe su nombre a la blancura de la cima de una de las montañas que hoy, a lo lejos, se divisa.
Los mulos constituyen un elemento fundamental en la transportación a través del Escambray villaclareño. Foto: ACN
Los mulos constituyen un elemento fundamental en la transportación a través del Escambray villaclareño. Foto: ACN

Pedro Rodríguez baja estos senderos de la montaña cada día con la ilusión de encontrarse un camino firme por donde pueda transitar algún vehículo. Pedro, un hombre de sesenta años, vive en el pueblo de Pico Blanco, y expresa que el acceso a su casa solo puede darse mediante vehículos de tracción animal.

Según declaraciones de otros pobladores del sitio, e incluso de otras localidades montañosas, llegar a estos lugares tan elevados se hace más difícil cuando llueve, en estos momentos es realmente difícil ir a trabajar, estudiar o incluso buscar suministros de comida.

En una publicación emitida en el periódico Vanguardia de julio de 2017 se desarrolló el tema de los caminos de la montaña. En el trabajo periodístico, las autoridades del municipio correspondiente ofrecían declaraciones que en su mayoría se concretaban en la idea de la existencia de una solución viable para la problemática.

El proyecto

Debido a esta situación, el gobierno de Manicaragua aprobó un presupuesto para fortalecer la consistencia de los caminos. El proyecto consiste en desplegar grandes cantidades de rocoso en estas rutas para facilitar el paso de vehículos. De igual forma los habitantes las utilizarían para su tránsito diario y serían beneficiados además en el transporte de abastecimientos desde la ciudad.

Por otra parte, los habitantes de Pico Blanco enuncian que mientras se busca una solución a este inconveniente ellos tienen que realizar la travesía hasta sus casas subiendo en carretas o sobre burros y caballos.

Efraín González, perteneciente al poblado montañoso, advirtió que para salir de su casa al trabajo se levanta bien temprano porque muchas veces tiene que caminar una hora diaria bajando el lomerío. En otras ocasiones se apoya de algún vecino que posea un caballo para salir del pueblo.

Grupos comunitarios

Los grupos comunitarios son, como lo enuncia su nombre, grupos de personas de la propia comunidad, en este caso de Pico Blanco, que se han unido para trabajar en la mejora del camino. La función de estos hombres es aplacar las irregularidades de la vía montañosa con picos y palas, para que por el terraplén puedan circular algunos tractores. 

Oscar Luis Alonso, miembro de estas brigadas declaró: «es una ardua labor la que realizo con mis compañeros, muchas veces despertándonos bien temprano para arreglar algunos puntos de la pendiente porque esos días viene el tractor con el pan, la leche y otros productos de los mandados, e incluso de aseo personal».

Algunos de estos hombres, explican que otro de los factores que hace difícil el paso son los animales sueltos en el camino. Esto sucede porque hay propietarios de vaquerías que dan rienda suelta a las bestias, lo cual provoca la interrupción de los que pasan.

Pico Blanco, solo con unas pocas casas en las cercanías del consultorio, la escuelita y el río, que suele crecer demasiado, es un lugar maravilloso para vivir, como asegura el octogenario Jesús Ortiz.

El sitio montañoso cuenta con la charca de Don Julio, las fincas El Algarrobo y del Macho, la cascada El Chorro y hasta el mar, «porque desde Vargas, un poco más allá de El Caney, de Pico Blanco hacia atrás, puedes ascender una loma y ver el mar», como declara entusiasmado Jesús.

La mayoría de los habitantes del pueblo mantienen la esperanza que algún día se cambie esta vereda por un mejor camino, para que muchas más personas puedan apreciar esta riqueza biológica incomparable.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *