viernes, 24 septiembre 2021

Ser pediatra, una profesión de mucho amor.

El 30 de septiembre se celebra el Día del Pediatra Cubano.Este día se instituyó en reconocimiento al doctor Ángel Arturo Aballí Arellano.

No parece un estetoscopio lo que la pediatra colocó en su cuello, realmente parecía una lagartija grande muy simpática e inofensiva, también me imagine eso, cuando la doctora hizo tal cometario de semejanza, buscando seguridad en mi nieto.

Aquel día, hace ya unos años, cuando llegamos al cuerpo de guardia con una fiebre alta, mucha tos y falta de aire, toda la familia estaba muy asustada y preocupada. Mi nieto solo tenía un año de vida y a menudo presentaba problemas respiratorios. Esa noche era muy fuerte su malestar.

La doctora frota contra su pecho la campana del diafragma para que pierda el frío y luego comenzó a auscultar a nuestro pequeño, Tadeo sonrió y no tuvo miedo, toco  la lagartija con sus pequeñas manitas y dejo que el reconocimiento fuera efectivo. Solo pensó que jugaban con él y sonrió después de tantas horas de llanto.

No recuerdo el nombre que leí aquel día en las recetas que nos extendió aquella doctora que solo conocí en esa emergencia. Era su guardia y con ese amor recibía en su consulta del Hospital Pediátrico José Luís Miranda de Villa Clara a todos los niños y padres que asistían en busca de ayuda médica. Hace ya unos cuantos años.

Quedé maravillada con la delicadeza y amor que profesaba aquella joven médica y hasta nosotros sentimos que el temor que nos llevó allí iba disminuyendo y crecía la confianza en una recuperación rápida de nuestro niño de casa. Comenzó el tratamiento orientado y en pocas horas su cambio hacia la mejoría comenzó a hacerse realidad.

Ser pediatra, siempre he creído, es una de las especialidades de la medicina más difíciles. Combinar conocimientos con ternura, mezclar diagnósticos acertados con paciencia, no es cosa fácil, sobre todo cuando tus enfermos no pueden hablar, pero sí sienten, sufren, se asustan mucho, al igual que sus padres y demás familias. Hoy son varios nombres los que reconozco con esa noble tarea.

Víctor, Lisbet, Beatriz, Solange y Miguelito son algunos a quien les doy las gracias por tanta dedicación y esfuerzo al servicio de esta especialidad. Me quedan muchos por nombrar porque, en Villa Clara, y en Cuba, en general, miles ejercen la misión de salvar personitas que comienzan a andar por la vida.

Y es que el 30 de septiembre se celebra el Día del Pediatra Cubano, fecha en que la pandemia también afecta a estas edades y por solo citar una cifra en la Mayor de las Antillas se han contagiados 612 niños y ya el 85 % están en sus casas recuperados. El resto aún está en manos de estos aguerridos galenos, que luchan para que estos lleguen también sanos a sus hogares. Y así será.

Este día se instituyó en reconocimiento al doctor Ángel Arturo Aballí Arellano, reconocido como el padre de la pediatría cubana nacido un día como hoy, pero de 1880 en Matanzas.


Eleonora María Flores Pedraza

Periodista Licenciada en Historia y Ciencias Sociales 1984, muestra interés por el periodismo y los problemas de la sociedad.

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